Aunque no ha transcurrido ni el primer trimestre, la volatilidad de los mercados financieros continuará todo el 2012. Lo estamos viendo todos los días en bolsa, tras 3 o 4 jornadas en positivo le siguen otras en negativo, de hecho, el IBEX tras perder los 8.500 puntos vuelve a estar en pérdidas respecto a su cierre del año anterior.
Aun así las previsiones de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (INVERCO) son positivas ya que estiman captar unos 5.000 millones de euros en 2012. Pero respecto al destino si se refleja el temor existente en el mercado. Quitarán dinero de depósitos por el cambio de la fiscalidad que favorece los productos de plazos mayores a dos años, pero esta inversión se centrará en los fondos garantizados y los fondos globales.

Los primeros son conocidos y si parecen una alternativa a los depósitos, no perdemos capital y tenemos una rentabilidad fija o variable (dependiendo de la evolución de un índice o cesta de valores) garantizada. Eso sí las comisiones son elevadas. Pero en los fondos globales no, todo lo contrario. A diferencia de los fondos sectoriales no sabemos donde invertimos sino que damos al gestor libertad de mover nuestras inversiones donde consideré que tendrá un mayor rendimiento y sin límite a pérdidas y ganancias.

No poner todas las manzanas en el mismo cesto

En estos años lo cierto es que entre los fondos más destacados siempre hay productos globales, pero nos muestran sólo la cara amable, ya que entre los peores también hay muchos de esta categoría. Es decir, es el gestor y su mejor o peor “ojo” del que dependerá el éxito.

Esta libertad tiene un riesgo importante y también un coste, ya que por esta gestión “más activa” las comisiones son más elevadas si lo comparamos con fondos sectoriales y más aún con aquellos que replican un índice.

Si elegimos invertir en estos fondos podemos seguir algunos consejos:

Invertir sólo una pequeña cantidad: Son productos de riesgo y no podemos exponer la mayoría de nuestra cartera en este tipo de fondos.

Elegirlos a largo plazo: Son productos muy volátiles y por tanto hay que saber esperar y tener paciencia si el resultado es negativo. La fiscalidad nos favorece al poder cambiar de fondo sin tener que pagar por las plusvalías generadas.

Estudiar bien las comisiones: La comisión más baja de depósito o gestión supone siempre una ganancia, pero en estos fondos en los que debemos “fiarnos” del buen hacer del gestor podemos apostar por los que tienen un pago variable dependiendo de los beneficios. Aún no son muchos fondos los que eligen este tipo de remuneración pero es muy positivo para ambos al ligar sus ganancias con nuestras ganancias.
Analicemos los riesgos que queremos asumir y el plazo, y siempre busquemos aquel producto que se ajuste a nuestras necesidades.