¿Se imagina estar perdiendo en una acción o activo entre el 1 y el 5% nada más comprar el mismo y sin que el precio se haya movido? Aunque no lo sepa, seguramente es algo que ha hecho en alguna ocasión si usted opera con “Chicharros”. Sí, aquellos valores cuyo nivel de capitalización es muy bajo y a cuya innata escasa liquidez le acompaña un factor incondicional: la especulación.

Un manjar para algunos y el plato de la discordia para otros. Cuando el menú a degustar incluye “chicharros”, de los críticos surgen los argumentos a favor y en contra y, de nuevo, el debate: ¿riesgos innecesarios para obtener rentabilidad? ¿El juguete preferido de los especuladores? La mayoría de los expertos le responderá con un contundente sí ¿el motivo? el reducido precio al que en muchas ocasiones cotizan estos valores que hacen del mercado continuo un campo de batalla de los más arriesgados.


Y ante este terreno de combate entre los que confían y los que no en las también llamadas “smallcaps”, es necesario conocer las tácticas de juego. Y es que hay muchos conceptos que el inversor debe conocer al dedillo para luego no arrepentirse de haber tomado una decisión u otra. La primera regla será saber a qué se llama precio de cotización de una acción que, como explica Alejandro Martín, subdirector en España de Hanseatic Brokerhouse, “será tan sólo el precio del último intercambio mediante el cual un inversor habrá comprado títulos sobre una compañía y otro u otros habrán vendido esos títulos al primero”.


Por tanto, ahora la pregunta es, ¿sabe dónde compra ó vende realmente? Si tomamos, a modo de ejemplo, uno de los valores más líquidos de nuestro selectivo, BBVA cotiza a 10,14 euros por acción (datos al cierre del 28 de septiembre de 2010), por tanto si queremos vender los títulos habrá que hacerlo a un precio mínimo de 10,13 mientras que si queremos comprarlo habrá que hacerlo a 10,15 euros. Y es aquí donde se decidirá si perderá nada más comprar un chicharro o no. La explicación la encontrará más claramente a través del concepto de liquidez que será el que “reflejará la facilidad o la dificultad que tendremos de cerrar una posición en un valor sin sufrir una pérdida cuantificable en un escenario en el que no haya existido una variación de precio”, apunta Martín


¿Y cómo se mide la liquidez? La siguiente regla que debe conocer y llevar a cabo es observar las horquillas o Spreads de los valores negociables o, lo que es lo mismo, el diferencial que existe entre el primer precio al que se sitúan los primeros compradores y el precio al que se sitúan los primeros vendedores. Pero las tácticas de juego no acaban aquí. Este diferencial supone para el inversor un coste adicional impuesto por el mercado que debería ser utilizado como filtro para no operar en algunos valores que tienen poca liquidez o horquilla amplia porque van a suponer costes transaccionales amplios. En otras palabras, cuando compremos valores de baja capitalización o hagamos Trading a corto plazo habrá que evitar aquellos que tengan horquillas elevadas, superiores al 0,3%, porque son ilíquidos, o superiores al 0,5%, porque son muy ilíquidos”. Echando un vistazo a la tabla (Los valores/activos más y menos líquidos), se puede destacar que BBVA es 45,2 veces más líquido que Reno De Medici, es decir que el coste indirecto de comprar la segunda compañía es de 45,2 veces el de BBVA. Una cifra que alcanza las 303 veces si se compara con el euro-dólar. ¿Da qué pensar verdad?

Fundamental vs técnico

Técnicamente, las compañías de pequeña capitalización tienen un hándicap que cada quien debe valorar. Ahora bien, el riesgo que supone este mercado a veces se contrarresta con los buenos fundamentales, al menos, de algunas “smallcaps”.

Sara Pérez Frutos, directora general de Dracon Partners EAFI,
diferencia entre “los valores de baja capitalización, es decir, compañías pequeñas, con problemas para ganar dinero, los llamados ‘chicharros’ como Jazztel, La Seda, Zeltia, SOS o Service Point y las compañías sólidas y estables que sólo tienen un porcentaje bajo en bolsa como Prosegur o CAF”. Empresas que, aunque su free float cotizado en bolsa es pequeño y las convierte en valores ilíquidos (horquillas grandes), su situación económica deja poco que desear.

CAF es uno de los mejores exponentes. El aumento de resultados trimestrales, hasta el 4,3% hasta el mes de junio, una cartera de pedidos que supera los 4.300 millones de euros, 750 millones de euros de facturación gracias a su actividad en nuevos países son algunas de las razones por las que esta empresas de servicios de construcción y auxiliar de ferrocarril gustan a los expertos. Unos resultados que son valorados positivamente José Luis Vargas-Zúñiga, responsable de mercados de Banco Etcheverría, quien destaca tanto su diversificación global tanto en la cartera de pedidos como de los contratos pendientes de adjudicación. “CAF, una compañía que está teniendo unos magníficos contratos, tiene una gran capacidad de generar riqueza y de poco endeudamiento por lo que su valoración esta muy por encima de los niveles actuales”.

También gusta Prosegur, “una alternativa de inversión, a medio y largo plazo”, explica Daniel Pingarrón, analista de IG Markets. Y es que la empresa de seguridad es de las compañías de pequeña capitalización que más recomendaciones aglutina por los brokers extranjeros: tanto JP Morgan como UBS confían en sus títulos y mantienen su recomendación de compra. Bien posicionada se encuentra también Viscofan. Desde Eurodeal ven con buenos ojos seguir posicionados en el valor, aunque sea con baja exposición, “ya que está consolidando sus previsiones de ventas en este año en la banda del 5% y mantiene su previsión de cerrar el ejercicio con crecimientos del beneficio neto superior al 10%”.

Duro Felguera se erige como otra de las candidatas a medio plazo. Esta empresa centrada en la ejecución de proyectos llave en mano para el sector energético e industrial tiene una cartera de obra financiada de 2.186 millones de euros que le asegura carga de trabajo para más de dos años, sin olvidar que el 85% de ella proviene del exterior. Su tesorería neta, descontando los 30 millones de deuda a corto y 55 a largo, es de 378 millones de euros, de ahí que la compañía haya decidido primar a sus accionistas regalando acciones por un importe de 30 millones de euros, que salen de reservas y se convierten en capital.

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