El Banco Central Europeo ha tenido que dar marcha atrás en su intención de empezar a retirar las medidas de ayuda excepcionales con las que se intenta plantar cara a la crisis. La barra libre de liquidez es una gran noticia para el sector bancario que reaccionó con importantes subidas en las bolsas, sobretodo en Europa, sometida a la posesión de bonos de los países sobre los que más dudas planean (entre ellos España). Aún así el sector está lejos de la estabilidad y la incertidumbre sigue siendo una constante.
"Hemos decidido adoptar un procedimiento de subasta a tipo fijo con adjudicación plena en las operaciones de refinanciación a tres meses correspondientes al próximo 28 de julio, 25 de agosto y 29 de septiembre", así abría la barra libre Jean Claude Trichet; el cotillón de las entidades financieras: tres nuevas subastas por importe ilimitado.
 
El BCE retrasa de esta manera la retirada de las medidas extraordinarias y amplía hasta septiembre las ayudas al sector, tras el endurecimiento de las condiciones del mercado en las últimas semanas. Y es que preocupa el vencimiento de los 442.000 millones de euros correspondientes a la primera inyección a un año efectuada el lustro pasado.
 
Desde IG Markets, Daniel Pingarrón apunta que esta oferta ilimitada de liquidez tiene un objetivo muy concreto: “se hace para oxigenar el sistema interbancario, y tratar de destensionarlo. Jugando el rol de oferente de liquidez adicional, ha vuelto a ofrecer indefinidamente estas subastas de liquidez que han tenido mucho éxito y se presupone que sigan teniéndolo.”
 
El experto además apunta que “los beneficiarios de estas nuevas subastas de liquidez van a ser de nuevo la banca europea, especialmente, aquella más sometida a la posesión de bonos de los países sobre los que más dudas se ciernen (Grecia, España, Portugal, Irlanda, Italia…)”
 
Con todo esto y a  pesar de los repuntes vividos a final de la semana pasada en el sector bancario, impulsados por esa decisión del BCE, los expertos siguen reticentes en cuanto al sector financiero. Las noticias sobre la situación de la deuda de los bancos, sigue siendo cuanto menos preocupantes. En primer lugar, la deuda que el sector financiero español tiene adquirida con el Banco Central Europeo, asciende en estos momentos a 85.618 millones de euros, lo que supone el valor más alto desde 1.999, y un incremento del 14,7% sólo en el mes de mayo. Esta demanda de las entidades financieras comenzó su escalada durante el segundo semestre de 2008 consecuencia de la crisis 'subprime' y desde entonces no ha parado de crecer.
 
La desconfianza sigue siendo la única moneda de cambio en los mercados… desconfianza sobre la deuda soberana; lo que implica desconfianza de los bancos a prestarse dinero entre sí, lo que eleva los tipos de préstamo interbancario. Pero hay otro elemento llamativo. Esta desconfianza provoca también que los bancos busquen la seguridad sobre su excedente de liquidez y en vez de mover el dinero de una manera horizontal haciendo préstamos a otras entidades, prefieren que ese dinero se quede en el BCE, lo que le reporta un 0,25%.
 
Las cifras que han alcanzado ese excedente de liquidez en el cerdito del Banco Central Europeo han llegado a máximos históricos; en el caso de España el monto asciende a los 18.150 millones de euros, lo que supone su valor más alto desde 2009, lo que indica la inseguridad que reina entre las entidades.
 
Según Pingarrón, “ahora es el miedo a la deuda soberana la causante de una desconfianza parecida. Esta desconfianza ha llevado a máximos históricos los diferenciales de rentabilidad de los bonos de países sobre los que más dudas persisten (el Spread entre el bono español a 10 años con el Alemán ha superado los 200 puntos).”
 
Toda esto ha tenido como reflejo los muchos rumores que han merodeado por la economía española en las últimas fechas. Uno de los más impactantes y rápidamente desmentido tanto por la Comisión Europea como por el gobierno español fue el difundido por el Financial Times Deustchland, en el que se afirmaba que Europa podría estar preparándose para una posible quiebra de España, opinión que no comparte Antonio Castelo, analista de Interdín Bolsa quién asegura que “no pensamos que vaya a haber un default del Estado pero tendremos que ver movimientos dentro de la UE que podrían terminar en salidas o readaptación de los países”.