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El dominio de la inteligencia artificial o IA es otro de los escenarios donde las grandes potencias se enfrentan como ha advertido el CEO de Pershing Square Capital, Bill Ackman, en X. El inversor lo ha considerado como una carrera armamentística tecnológica en rápida escalada con Chinacon consecuencias que pueden ir más allá de la economía, según Erica Kollmann en Yahoo Finance.

A diferencia de ciertos aspectos del entorno político estadounidense, donde los debates sobre el consumo de energía y las restricciones regulatorias han frenado en ocasiones la expansión de los centros de datos a gran escala, Ackman observó que China parece avanzar sin limitaciones similares.
Esta divergencia, en su opinión, no se limita a la política industrial, sino que representa una ventaja estratégica en lo que él describe como la "carrera por la superinteligencia".
El argumento de Ackman sigue una clara cadena causal. En primer lugar, destaca la agresiva inversión de China en centros de datos, que sustentan la enorme capacidad de procesamiento necesaria para entrenar sistemas de IA de próxima generación.
Estas instalaciones son esenciales para escalar grandes modelos de lenguaje y otras arquitecturas avanzadas de IA, especialmente ante el crecimiento exponencial de la demanda de computación.
Alibaba, Tencent Ms Sp ADR-A, Baidu Sp ADR-A y ByteDance (que han comprometido decenas de miles de millones de dólares en el desarrollo de infraestructura de IA para 2027) son, en efecto, el motor corporativo detrás del impulso de Beijing, contribuyendo a la "carrera por la superinteligencia" que Ackman señala.
En segundo lugar, plantea esta expansión como una participación directa en una competencia global de alto riesgo. Esto implica que el liderazgo en IA (especialmente a nivel de inteligencia artificial general o superior) estará determinado por el acceso a la computación, los datos y la energía a gran escala.
Finalmente, Ackman vincula el resultado de esta carrera con un riesgo geopolítico más amplio. Si China lograra una ventaja decisiva en superinteligencia, argumenta, podría colocar a Estados Unidos en una desventaja estructural, con implicaciones tanto para la seguridad nacional como para las instituciones democráticas.
"Nuestro país y nuestra democracia estarán en riesgo", advirtió.
¿Por qué Ackman afirma que la democracia estadounidense está en riesgo?
Estas declaraciones surgen en medio de un creciente debate en Washington y Silicon Valley sobre cómo equilibrar la innovación en IA con la seguridad, la regulación y las limitaciones energéticas. Las grandes empresas estadounidenses de computación en la nube siguen invirtiendo fuertemente en infraestructura de IA, pero las demoras en los permisos, las preocupaciones ambientales y las limitaciones de la red eléctrica se han convertido en posibles obstáculos.
Mientras tanto, China ha convertido el desarrollo de la IA en una prioridad nacional, integrándolo en la planificación económica y militar a largo plazo. El enfoque centralizado del país podría permitir una coordinación más rápida de los recursos, particularmente en áreas como la asignación de energía y el despliegue de infraestructura.
Las declaraciones de Ackman reflejan una preocupación generalizada entre inversores y responsables políticos de que la IA se está convirtiendo en un eje definitorio de la competencia geopolítica, similar a las carreras nucleares o espaciales de épocas anteriores. Su advertencia sugiere que las decisiones que se toman hoy en materia de infraestructuras podrían, en última instancia, determinar el equilibrio de poder global en las próximas décadas.

