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    Números Rojos

    ¿Qué son los Números Rojos?

    Los números rojos es un concepto que se emplea para señalar las pérdidas. Por ejemplo, cuando una empresa está en números rojos, es que es una compañía que tiene pérdidas, al menos en ese ejercicio. Esto es, los gastos han superado a los ingresos y por tanto se está generando un déficit en ese año. Si es en el conjunto, es decir, que la compañía tiene más deudas y pérdidas, que beneficios y ganancias, entonces la situación pasa a ser alarmante para los inversores, ya que probablemente tengan que hacer ajustes o endeudarse más para poder seguir desarrollando su actividad.

    Cuando se trata de un particular, los números rojos hacen referencia a cuando la cuenta bancaria está al descubierto y aparece en números negativos. Por ejemplo, si vemos un -100 euros, quiere decir que le debemos al banco 100 euros. Probablemente, si la deuda no se salda rápidamente nos puede generar algún tipo de sanción o tener que pagar más intereses al banco por lo ocurrido. Por eso, para las finanzas personales, no es nada positivo tener números rojos.

    También se pueden tener números rojos desde el punto de vista inversor. Por ejemplo, cuando en un año estamos teniendo una rentabilidad negativa, se dice que estamos en números rojos. Por los motivos que sean – caída del mercado, corrección, crisis, sucesos inesperados – es habitual que haya algún año en el que tengamos números rojos. De hecho, los inversores que estuvieran invertidos en 2007 y 2008 no recuperaron su patrimonio hasta 2014. Es decir, tuvieron esas inversiones en números rojos durante más de seis años, hasta que el mercado se recuperó de esa crisis.

    ¿Qué hacer cuando se tienen números rojos?

    Lo cierto es que depende mucho de cada situación. Para una empresa, tener números rojos al principio es algo normal. Las startups, por ejemplo, suelen gastar mucho capital para crecer y afianzar su negocio y generalmente son compañías que no son rentables en ese momento y tienen una deuda alta. En este caso, lo que se debe valorar es el potencial de futuro que esa empresa puede tener. Es decir, si en el largo plazo puede ser un modelo de negocio rentable. Si es una compañía con una mayor solidez y tiene números rojos, entonces habría que ver los motivos que le han llevado a esta situación. Ya que es una posición que deja a la compañía vulnerable y a merced de la financiación externa para poder seguir desarrollando su actividad.

    En el caso de las finanzas personales, tener números rojos es algo, sin duda muy negativo, que nos puede acarrear consecuencias con el banco e incluso podemos tener cortes de suministro y hasta entrar en la lista de morosos de ASNEF, lo cual tienen implicaciones muy negativas de cara a recibir un préstamo o incluso alguna ayuda social. Lo mejor en este caso es ajustar nuestro presupuesto para evitar tener números rojos en nuestra cuenta bancaria.

    Mientras que, en el último caso, en el de la inversión. Es muy habitual tener números rojos algún año o algunos años. De hecho, el propio Warren Buffet ha comentado muchas veces la posibilidad de ir perdiendo hasta un 50% cuando se invierte en bolsa. Aquí habría que valorar si la caída es puntual por el contexto de mercado. Si es así, lo único que podemos hacer, en función de nuestro perfil, es continuar con las aportaciones y esperar a que el mercado suba. Pero, hay que valorar el tipo de inversión y el motivo de la caída para saber si es un mercado que se puede recuperar y puede generarnos beneficios en el largo plazo.

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