La filosofía de la inversión de rentabilidad definida consiste en dar prioridad a la probabilidad de alcanzar una rentabilidad objetivo frente a la maximización de las ganancias potenciales. Pero, como ocurre con cualquier buena idea de inversión, el éxito depende, en última instancia, de cómo se lleve a la práctica.
El tiempo es una de las herramientas más poderosas para mejorar la previsibilidad. En diversas disciplinas como la economía, la inteligencia artificial, la salud, las inversiones y las ciencias sociales, las investigaciones demuestran sistemáticamente que los resultados se vuelven más predecibles a medida que se alarga el horizonte temporal. La volatilidad, la incertidumbre y el ruido suelen predominar a corto plazo, pero a lo largo de periodos prolongados se van definiendo patrones, los riesgos se equilibran y aumenta la confianza en los resultados. Este principio es la base del creciente interés por las inversiones de rentabilidad definida (defined return).