Repsol saca pecho y da señales de haber hecho suelo, mientras completa sus desinversiones para financiar la adquisición de Talisman.

La compra de Talisman por Repsol, que ha sido tan aplaudida por el mercado, ha garantizado un importante aumento en la producción y la cantidad y calidad de los activos de la compañía presidida por Brufau, pero, claro, había que financiarla. En concreto, la petrolera española necesitaba 1.000 millones de euros para zanjar esta compra y, por ello, se está dando prisa en realizar desinversiones antes también de presentar su nuevo plan estratégico.

Así, a los 325 millones de euros obtenidos la semana pasada con la venta del 10% de CLH, se suman ahora otros 652 millones procedentes de la venta de parte del negocio de gas canalizado a Gas Natural y Redexis Gas. Con este último movimiento Repsol sólo mantendrá una cartera de instalaciones de gas canalizado con capacidad de suministro para 141.535 clientes, de carácter regional, pero la compañía logra superar el volumen de 1.000 millones de dólares en desinversiones en activos no estratégicos que anunció tras la compra de Talisman. (Consulte la ficha de Repsol para estar informado de todas las novedades)

Mal año en bolsa...
Pero en bolsa la compra de Talisman no le ha salvado de la quema. En el año se ha convertido en el peor blue chip del Ibex 35, lo que ha restado gran potencial al selectivo. En concreto Repsol ha perdido este año un 30%. Además, desde julio ha dibujado una pendiente bajista de gran inclinación, que le ha llevado a dejarse por el camino casi un 40%. Aun así, Repsol no llegó a cerrar ninguna sesión por debajo de los 10 euros, dando sensación de formación de suelo. Ahora, el siguiente objetivo son los 11 euros, de superarlo, podría subir hasta los 12,50, nivel de 61,8% de retroceso de Fibonacci.

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