Nosotros en este escenario seguimos apostando por la renta variable. Descontamos más crecimiento económico que el año pasado, estaremos más cercanos al 3%. La diferencia es que pasamos de la deflación a la inflación.
 

Nuestra apuesta principal es la renta variable norteamericana, pero seguimos viendo que hay oportunidades en ese mercado. Desde el punto de vista macro es la región que nos parece más sólida. Trump mientras las medidas que adopte no sean desmesuradas tendrán un impacto positivo. Sobre las compañías pensamos que habrá mejores resultados.

No nos gusta Europa por la incertidumbre política que vamos a vivir este año. Ya lo hemos visto con el Brexit y con todas las elecciones que habrá durante el 2017. Estamos más cautos en Europa.

De cara al próximo trimestre seguimos apostando por deuda de high yield. Con el repunte de la inflación no vemos valor en la renta fija de gobierno, pero sí nos gusta la deuda de baja calidad crediticia, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Hicimos cambios con respecto a Japón y ahora estamos algo más positivo en los últimos meses. Nos parece que es un mercado atractivo por valoración y que la deprecación del yen les puede venir bien a muchas compañías.

Declaraciones a Radio Intereconomía