Nos encontramos ante un escenario nunca antes visto. Las políticas monetarias ultra expansivas de los Bancos Centrales han dibujado un mercado anabolizado que ahora podría entrar en un síndrome de abstinencia gracias al tappering de la Fed. Desde Amundi alertan del riesgo de formación de burbujas en el mercado americano y los tentáculos que podría extender más allá de sus propias fronteras.
 
Después de 10 años sin subir tipos y con ellos en un rango de mínimos históricos desde finales de 2008, ahora la Reserva Federal de EEUU tiene que enfrentarse a un mercado acostumbrado a estar entra algodones. La subida de tipos mínima de un cuarto de punto porcentual llevada a cabo a finales de 2015 era tan sólo un experimento comparado con lo que puede venir ahora. Si después de nueve meses de 2015 no hayan movido ficha, ¿cuándo volverán a subirlos? Eric Mijot, director de Estrategia de Amundi, indica que “a finales de este año podría subir los tipos y durante el 2017, otra vez, pero no lo podemos afirmar con seguridad, pues el crecimiento potencial es limitado”. La Fed tiene que andar con pies de plomo para no provocar un repentino fortalecimiento del dólar pues “los beneficios empresariales no muestran un crecimiento estable, sino de picos”. Además, una fuerte subida del billete verde “conllevaría consecuencias indeseadas en algunos mercados emergentes y, si encima venciera Trump en las elecciones generales, sería aún más perjudicial para mercados vecinos como el mexicano”.
 
Con la subida de tipos en EEUU podríamos asistir a dos posibles escenarios:
- Que no sucediera nada trascendental
Que estalle una burbuja. En este sentido, se quedarían al descubierto algunas vergüenzas, especialmente en el mercado de renta fija, donde el experto no duda que se haya creado una burbuja. Pero ¡ojo! Porque esta burbuja no es como las anteriores “nos enfrentamos a un nuevo escenario de crisis provocada por una depresión de los bonos. Hemos visto en el pasado caídas de las rentabilidades de los bonos americanos frente a subidas de la bolsa, pero entonces los beneficios empresariales subían y ahora no”.
 
​Fuente : Amundi AM

La burbuja podríamos decir que “se está cocinando” también en la renta variable, pero no es el fin del mercado. Desde Amundi no creen que el ciclo de inversión se haya acabado en el mercado americano, aunque reconocen que “la bolsa de EEUU está cara, como también lo está la europea, pero no tanto como la americana”, indica Mijot.  Según un estudio de Amundi, el equity americano se podría encuadrar en una “III Fase”, una fase proclive a las burbujas bursátiles, caracterizada por un mercado controlado por los tipos de interés (en vez de por el crecimiento económico), con los Bancos Centrales endureciendo ligeramente sus políticas monetarias, un PIB débil que no permanecerá mucho tiempo por encima del 2% (de hecho, el FMI ha recortado sus previsiones al 1,6 en 2016 y 2,2% en 2017)  y con los inversores optando por vender materias primas y premiar la liquidez.
 ​Fuente : Amundi AM
 
Pese a estar en la fase más delicada y arriesgada, desde Amundi reconocen que la renta variable estadounidense aún se mantiene y es el mercado que más retorno ofrece, por encima del high yield y, por supuesto, de los bonos soberanos. Aun así, esto no hace que el mercado americano sea la alternativa de inversión más atractiva, de hecho, Mijot prefiere “un posicionamiento geográfico neutral, aunque con preferencia por los mercados emergentes, que ofrecen más recorrido y protección. Dentro de los emergentes, el experto muestra su predilección por India y Filipinas, gracias a la mejora del consumo doméstico y su exposición global, mientras que con China muestra sus reservas.
 

Fuente : Amundi AM