El metal dorado se encuentra en máximos de los últimos tres años favorecido por la brusca caída del precio del petróleo. No obstante, no parece el refugio más adecuado en estos momentos. 

Las incertidumbres que afectan a los mercados han hecho que los inversores hayan comenzado a buscar refugio en alguna parte. Esto ha hecho que la cotización del oro se encuentre en los mismos niveles de hace tres años, en enero de 2013, cuando la onza del metal dorado se intercambiaba también a 1.258 dólares. Esta zona es asimismo el suelo de la gran caída protagonizada por el oro que dio comienzo en enero de 2011 sobre los 1.800 dólares y culminó dos ejercicios más tarde. 

Además, en los últimos dos meses el crudo WTI ligero americano ha cedido un 32% en el mercado. Un retroceso que, en teoría, es positivo para la economía y la capacidad adquisitva de la población y cuyo efecto aún no se ha apreciado en las bolsas, según comenta Luis Francisco Ruiz, director de Análisis de Estrategias de inversión. "Con toda la combinación de circunstancias pensamos que el mercado se ha pasado" en lo que se refiere tanto al crudo como al euro. 


El repunte del oro hace pensar en un rebote en el medio plazo de su cotización, como así reflejan los Indicadores Premium de Estrategias de inversión. Sin embargo, se antoja complicado que esta dirección se mantenga en el tiempo puesto que la tendencia de fondo sigue siendo bajista. 

Otro factor a considerar dentro del metal dorado es una caída considerable de la volatilidad. Obviamente, la situación ha cambiado respecto al año 2011 cuando el oro caía a golpe de hedge fund generando una auténtica estampida del que está considerado un refugio por excelencia. 

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