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José Luis Cava sostiene que los mercados financieros están enviando una señal equivocada sobre la inflación y las futuras decisiones de la Reserva Federal. Según el analista, la reciente caída de las bolsas no altera su visión de que el verdadero riesgo no está en una inflación persistente, sino en la interpretación errónea que los inversores están haciendo de la evolución de los precios de la energía.
El núcleo del análisis se centra en los futuros del diésel y la gasolina en Estados Unidos. El experto critica que numerosos analistas atribuyan la fuerte subida del diésel a factores fundamentales como los bajos inventarios, el conflicto geopolítico o la menor capacidad de refino. A su juicio, esas explicaciones son "divinas palabras" y recuerda que los inversores deben preguntarse siempre "en qué medida está descontado por el mercado".
Para Cava, lo realmente importante es detectar las trampas que, según afirma, preparan las grandes instituciones. Explica que en el futuro del diésel se produjo una clásica "barrida", al superar ligeramente los máximos anteriores para activar órdenes de compra antes de provocar un brusco giro bajista. "Sin trampa no compro", insiste el analista, al considerar que ese tipo de movimientos buscan atrapar a los inversores minoristas mientras las manos fuertes aprovechan para vender.

El mismo patrón, asegura, se ha repetido en los futuros de la gasolina, donde también se superaron temporalmente varios máximos antes de registrar una fuerte corrección. Cava estima que tanto el diésel como la gasolina deberían retroceder hacia el origen de su último tramo alcista, lo que reduciría las presiones inflacionistas que actualmente descuentan los mercados.

A partir de este razonamiento, el experto cuestiona que los inversores estén anticipando dos nuevas subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal. "¿Por qué los mercados financieros están descontando grandes tensiones inflacionistas?", se pregunta, defendiendo que si los principales combustibles retroceden y el petróleo tampoco muestra fortaleza, las expectativas actuales sobre la inflación y los tipos podrían estar equivocadas.