José Luis Cava comienza señalando que “los ciudadanos estamos obligados a especular” para protegernos de “la degradación monetaria y de la inflación”. Según explica, el objetivo de invertir en bolsa o en activos como el oro no es únicamente ganar dinero, sino defender el poder adquisitivo frente a un sistema monetario que, en su opinión, deteriora el ahorro año tras año.
El analista presenta el oro como una “inversión estratégica” y no como una operación especulativa de corto plazo. Explica que mantiene posiciones largas cuando “la tendencia medio y largo plazo es claramente alcista” y deja que “la degradación monetaria” juegue a su favor. Además, sostiene que el oro ayuda a reducir la volatilidad de las carteras, algo especialmente importante en el entorno actual de incertidumbre.
Cava señala que las caídas del oro durante episodios de tensión geopolítica no responden, a su juicio, a un cambio de tendencia, sino a necesidades temporales de liquidez. Pone como ejemplo las ventas registradas durante la guerra de Irán o las correcciones de febrero y marzo, explicando que algunos países del Golfo vendieron reservas de oro para compensar menores ingresos petroleros. Para él, esas correcciones son “magníficas oportunidades de compra”.
Otro de los argumentos centrales de su análisis son “los dos grandes desequilibrios persistentes” de la economía global. El primero es el enorme superávit comercial chino, que genera un exceso de ahorro que termina buscando mercados “profundos y líquidos”, como la bolsa estadounidense, los bonos o el propio oro. El segundo es el déficit fiscal de Estados Unidos, que obliga a emitir deuda de manera constante y fuerza a los bancos centrales a seguir inyectando liquidez para evitar tensiones en el sistema financiero.
En cuanto a la estrategia práctica, explica que utiliza instrumentos cotizados vinculados al oro y que alterna entre posiciones en oro y activos monetarios de corto plazo cuando salen temporalmente del metal precioso. También diferencia entre “oro físico y oro papel”, afirmando que el oro físico es preferible porque “no tiene riesgo de contrapartida”, aunque reconoce que implica costes de almacenamiento y compraventa.

Respecto al análisis técnico, Cava insiste en que el oro mantiene “una gran tendencia alcista”. Describe un canal ascendente que, según él, sigue vigente mientras no se pierdan determinados niveles. Además, destaca que prácticamente todos los años se producen correcciones relevantes dentro de esa tendencia: menciona caídas del 17% en 2022, del 11% en 2023, del 8% en 2024 y varias correcciones adicionales en 2025 y 2026.