Las calificaciones ESG externas deben servir de referencia para la toma de decisiones, no sustituirla

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Los proveedores de datos externos son una parte importante del ecosistema de inversión. Permiten a los inversores supervisar amplios universos de inversión, identificar posibles controversias y comparar a los emisores utilizando marcos coherentes. Sin embargo, estas herramientas resultan más valiosas cuando sirven de base para el análisis de inversión, en lugar de determinar las decisiones de inversión.

Los inversores activos tienen la responsabilidad de ir más allá de la aplicación de una puntuación externa o de la aceptación de una clasificación binaria. Por ello, dedicamos el tiempo necesario a comprender los hechos subyacentes, valorar su relevancia financiera y en materia de sostenibilidad, y desarrollar una convicción independiente sobre su impacto en la valoración, la construcción de la cartera y el diálogo activo con las empresas. La crisis financiera ofrece una analogía histórica ilustrativa: los inversores que utilizaron las calificaciones crediticias AAA como sustituto del análisis independiente estuvieron entre los más expuestos cuando se demostraron erróneas las hipótesis en las que se sustentaban dichas calificaciones.

Las diferentes metodologías producen puntuaciones diferentes

Elegir un proveedor de datos ESG no consiste únicamente en seleccionar un conjunto de datos. También implica adoptar una metodología específica y, con ella, una perspectiva concreta sobre los factores que se consideran relevantes.

Tesla obtiene una puntuación significativamente mejor que Shell utilizando el sistema de calificación ESG de Sustainalytics. Sin embargo, según la metodología de MSCI, Shell obtiene una puntuación mejor que Tesla. Ambas empresas obtienen puntuaciones igualmente bajas según la metodología de RepRisk sobre conducta empresarial y riesgo reputacional. Las diferencias en las calificaciones suelen atribuirse a elecciones metodológicas. Por ejemplo, un inversor puede considerar que la contribución de Tesla a la electrificación del transporte es muy significativa, mientras que un proveedor puede dar mayor peso al gobierno corporativo, las prácticas laborales o la gestión de las controversias operativas. Otra metodología puede centrarse principalmente en la importancia financiera de los riesgos ESG en relación con otras empresas del sector, en lugar de en la contribución absoluta de una empresa a los resultados medioambientales o sociales.

Esta diversidad de opiniones tiene un valor legítimo: los diferentes puntos de vista contribuyen a un ecosistema de inversión saludable. La dificultad surge cuando los juicios metodológicos se tratan como hechos objetivos o cuando se utiliza una única calificación sin comprender cómo se ha elaborado.

Las evaluaciones retrospectivas pueden anclar a los inversores al pasado

Muchos productos de inversión europeos excluyen a los emisores considerados no conformes con los principios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, que abarcan los derechos humanos, las normas laborales, el medio ambiente y la lucha contra la corrupción. Por este motivo, los proveedores de datos ESG ofrecen evaluaciones específicas para determinar el grado de alineación de los emisores con dichos principios.

Sin embargo, observamos con frecuencia dos limitaciones en las evaluaciones de controversias: las conclusiones varían entre proveedores y, además, pueden seguir condicionadas por acontecimientos históricos mucho después de que haya cambiado su relevancia para la inversión.

Por ejemplo, hemos observado que algunos análisis del Pacto Mundial de las Naciones Unidas sobre bancos europeos, realizados por proveedores de datos, siguen haciendo referencia a litigios y problemas de conducta que se remontan a la crisis financiera mundial de 2007. Si bien no sería prudente ignorar las controversias del pasado, dadas sus posibles consecuencias duraderas, estos casos han sido objeto de numerosos litigios y se han producido importantes reformas macroprudenciales, además de una profunda revisión de la gobernanza corporativa y la gestión de riesgos.

Una clasificación excesivamente centrada en el pasado puede generar un efecto de anclaje: los inversores pueden seguir dando un peso desproporcionado a la controversia original y no valorar adecuadamente las pruebas posteriores, ya sean medidas correctivas, un deterioro adicional o cambios en el entorno operativo de la empresa.

Las clasificaciones binarias pueden ocultar realidades complejas

Las limitaciones de las evaluaciones binarias en las valoraciones de los proveedores de datos ESG son especialmente evidentes en zonas geográficas afectadas por conflictos y de alto riesgo.
Las operaciones en estas regiones pueden exponer a las empresas y a los inversores a graves riesgos en materia de derechos humanos, jurídicos y operativos que pueden dar lugar a responsabilidades financieras. Sin embargo, la evaluación adecuada de una empresa que opera en una región afectada por conflictos depende de algo más que de su presencia geográfica. 

Hemos analizado casos en los que las prácticas medioambientales y sociales de una empresa parecían relativamente sólidas. A pesar de ello, un proveedor de datos ESG ampliamente utilizado calificó al emisor como no conforme con el Pacto Mundial de las Naciones Unidas por su supuesta complicidad en abusos más amplios de los derechos humanos. Estos abusos estaban vinculados a actuaciones del Estado anfitrión y eran objeto de una amplia controversia. Tales conclusiones pueden estar justificadas en última instancia. No obstante, antes de asumir como propia la conclusión del proveedor de datos, los inversores deben comprender la cadena de razonamiento, las pruebas subyacentes y la capacidad de la empresa para influir en la situación o remediarla.

Nuestra comparación de dos importantes conjuntos de datos sobre el cumplimiento del Pacto Mundial de las Naciones Unidas entre los emisores del índice MSCI ACWI ilustra las posibles consecuencias de la divergencia entre proveedores. En la muestra examinada, un proveedor clasificó a cinco empresas como «no conformes», mientras que el otro solo incluyó a dos en esa categoría. Únicamente una empresa aparecía en ambas listas.

No se trata de una diferencia insignificante. Dependiendo del proveedor seleccionado, un inversor podría llegar a una conclusión sustancialmente diferente sobre la elegibilidad de valores concretos y la composición de un universo de inversión.

El criterio independiente forma parte de la gestión activa de inversiones

Creemos que los inversores deben formarse sus propias convicciones sobre las controversias que afectan a las posibles inversiones y a las posiciones existentes. Esto es fundamental en el enfoque de inversión activa de Carmignac: combinar la información externa con el análisis fundamental, formarse convicciones independientes y utilizar todas las herramientas de inversión y gestión responsable para abordar cuestiones complejas.

Esto no implica reproducir todos los datos subyacentes ni prescindir de la experiencia de los proveedores especializados. Las calificaciones externas y el análisis de controversias siguen siendo herramientas valiosas para identificar problemas, estructurar el análisis y supervisar las carteras. Sin embargo, la decisión final debe corresponder al inversor. El principio fundamental es sencillo: los datos ESG deben respaldar el criterio del inversor, no sustituirlo.