Con el conflicto de Irán en stand by, ¿por qué es un buen momento para invertir en Latinoamérica?

Un evento sistémico como el conflicto en Irán puede acabar afectando, en mayor o menor medida, a todas las regiones. Sin embargo, Latinoamérica reúne algunas características que la hacen especialmente atractiva incluso en un entorno de volatilidad como el actual. Para empezar, hay países que se ven beneficiados por el incremento del coste de los hidrocarburos; también algunas materias primas pueden verse favorecidas en un contexto inflacionista. Es el caso de economías como Brasil o Colombia, que podrían salir especialmente reforzadas ante una subida de los precios del petróleo. Además, se observa cómo los flujos de inversión están cambiando, desplazándose desde regiones más directamente afectadas por la crisis hacia otras con menor exposición. En los últimos conflictos geopolíticos, Latinoamérica se ha mantenido relativamente al margen, con una posición neutral; de este modo, los inversores perciben la región como alejada de los principales focos de riesgo. Por ello, dentro de un escenario global marcado por la volatilidad, Latinoamérica se presenta como una opción especialmente interesante en estos momentos.

¿Cómo describiría la situación actual macro en la región frente a otras economías como EEUU o Europa?

En términos macroeconómicos, se observa cierta homogeneidad a nivel global, con la excepción de Estados Unidos, que sigue actuando claramente como motor de la economía mundial. El resto de regiones presentan crecimientos por debajo de su potencial, y Latinoamérica no es una excepción. No obstante, la región cuenta con una opcionalidad especialmente interesante. El contexto actual, marcado por una elevada demanda de materias primas vinculadas a los procesos de transformación tecnológica, juega a su favor. Además, Latinoamérica muestra en estos momentos una estabilidad político-económica relevante. Así, a pesar de ese crecimiento por debajo del potencial, presenta una opcionalidad que puede hacerla especialmente atractiva para los inversores.

¿Cómo está afectando la fortaleza del dólar de las últimas semanas a las inversiones en Latinoamérica?

Es cierto que este episodio de fortaleza del dólar ha venido acompañado de un retroceso en los mercados. Sin embargo, en términos generales, tras la reversión de algunas jornadas, el dólar ha vuelto a situarse en torno a niveles de 1,17, mostrando de nuevo cierta depreciación. Los riesgos siguen presentes, especialmente en lo que respecta a una posible depreciación del dólar, aunque esta podría producirse de forma paulatina y progresiva. En este contexto, incluso un escenario de estabilidad del dólar sería favorable para la región. En cualquier caso, da la impresión de que la evolución del dólar continuará respaldando la tesis de inversión en mercados emergentes, incluida Latinoamérica, de cara a los próximos trimestres.

¿Qué papel juegan las materias primas en el crecimiento dela región?

El papel de las materias primas es especialmente relevante en el contexto actual. Lo estamos viendo con claridad en todo lo relacionado con los hidrocarburos, tanto en la producción de petróleo como de gas. También se aprecia en el ámbito siderometalúrgico, donde están mejorando las cotizaciones de compañías vinculadas a la minería de hierro, litio o cobre; de hecho, el cobre ha vuelto a situarse en máximos históricos. Con lo cual, en un sentido amplio, las materias primas están mostrando un buen comportamiento y todo apunta a que esta tendencia podría mantenerse durante los próximos trimestres, ya que la demanda sigue creciendo, impulsada por un mayor consumo, mientras que los recursos disponibles son limitados. En este contexto, y especialmente en un escenario de estabilidad del dólar, las compañías mineras podrían seguir encontrando oportunidades de negocio atractivas.

¿Qué países de Latinoamérica se están viendo más beneficiados?

Por países, destacan principalmente Brasil y Chile, que son los que presentan una mayor exposición en el contexto actual. Colombia también muestra una dependencia relevante de los precios de la energía, lo que la posiciona de forma favorable. No obstante, en términos de inversión, actualmente estamos favoreciendo especialmente el peso en Brasil y México. Nuestra estrategia no se centra exclusivamente en materias primas, sino que busca abarcar otros sectores. Aunque las materias primas son un factor importante, no constituyen el único eje de inversión. El objetivo es mantener una cartera debidamente diversificada, capaz de comportarse de manera sólida incluso en escenarios de retrocesos del mercado.

Filosofía de inversión del fondo Renta 4 Latinoamérica

El fondo se gestiona a partir de un enfoque que combina un doble análisis. En primer lugar, se realiza un análisis top-down, mediante el cual se seleccionan las regiones que se espera que tengan un mejor comportamiento en cada momento del ciclo. A partir de ahí, se decide qué países sobreponderar o infraponderar. Nuestra inversión se concentra principalmente en Brasil, México, Chile, Colombia y Perú, con una exposición testimonial a Argentina.

Una vez definidos los pesos por región, se aplica un análisis bottom-up, de carácter más microeconómico, centrado en la selección concreta de compañías. La estrategia se basa en la diversificación. El fondo no invierte exclusivamente en materias primas, sino que también incluye sectores como el financiero, tecnológico, consumo, real estate e industrial.

En términos de rentabilidad, el fondo ha mostrado un sólido comportamiento a largo plazo, con rentabilidades anualizadas en el entorno del 14% en los últimos tres a cinco años. Desde 2006 soy el gestor de fondo y los rendimientos a largo plazo superan claramente el 10% anual. Además, se caracteriza por presentar una volatilidad relativa inferior a la de sus competidores dentro de los mercados emergentes. En concreto, combina rentabilidades de doble dígito con niveles de volatilidad en torno al 15-16%, frente al 20-22% de volatilidad de otros fondos comparables. Esto lo convierte en una opción atractiva para inversores con tolerancia al riesgo que buscan diversificar sus carteras.

Principales posiciones del fondo y movimientos en el último mes por el conflicto de Irán y EEUU

En las últimas semanas se han realizado algunos ajustes en cartera, aunque no de forma especialmente intensa durante el desarrollo del conflicto. En momentos de alta incertidumbre, cuando los mercados reaccionan de forma más errática, la estrategia pasa por actuar con prudencia, salvo en casos donde surgen oportunidades puntuales.

Actualmente, el fondo mantiene posiciones relevantes en varias compañías. Entre ellas destaca Petrobras, donde se ha tomado parcialmente beneficios ante la expectativa de un posible pullback en el sector de hidrocarburos, aunque sigue representando en torno al 7% de la cartera. También cuentan con una exposición significativa a compañías como Vale do Rio y Fomento Económico Mexicano (FEMSA). En el ámbito de materias primas, destacan posiciones en compañías mineras como la peruana Buenaventura, Sigma Lithium o SQM. A ello se suma una presencia destacada en el sector financiero, con inversiones en entidades como CreditCorp e Itaú, ante el potencial que ofrece este segmento en Latinoamérica y sus atractivos ratios.

En conjunto, se trata de una cartera compuesta por cerca de 40 valores, con un alto grado de diversificación. El objetivo es ofrecer al inversor cierto nivel de protección en fases de corrección, algo inherente a la naturaleza volátil de los mercados. En este sentido, la inversión en Latinoamérica se plantea como un complemento dentro de una cartera más amplia de renta variable.

Nivel de liquidez del fondo

El fondo no presenta problemas de liquidez y se mantiene prácticamente siempre completamente invertido. La estrategia se centra en valores líquidos, con la mayor parte de la cartera invertida en mercados domésticos o a través de ADRs en Estados Unidos. Existe una elevada liquidez en los activos en los que se invierte, ya que el foco está puesto en compañías de gran capitalización. Aunque a menudo no se perciba así, en América Latina existen empresas de gran tamaño, en algunos casos incluso superiores a ciertas compañías españolas. En este sentido, la gestión prioriza la inversión en los valores más grandes y líquidos del mercado latinoamericano, lo que refuerza la capacidad operativa del fondo.

Riesgos para la región Latinoamericana

Los principales riesgos para la región son, fundamentalmente, de carácter cíclico. Un cambio en el ciclo económico, derivado por ejemplo de un endurecimiento severo de las condiciones financieras o de una desaceleración de la economía estadounidense —que actúa como locomotora global—, podría tener un impacto significativo. Más allá de estos factores, el contexto general resulta favorable para las inversiones en Latinoamérica, ya que existe una megatendencia clara vinculada a la transformación tecnológica y a la sostenibilidad, que está impulsando la demanda de materias primas y de energía. Este entorno actúa como un viento de cola para la región, reforzando su atractivo en el actual escenario económico.

Posibles focos de inestabilidad locales

En líneas generales, la región mantiene algunas características estructurales. Los tipos de interés son tradicionalmente más elevados en Latinoamérica, algo que ha sido habitual históricamente. En cuanto a la inflación, se observa una tendencia similar a la de otras regiones, con una moderación progresiva en términos generales, aunque habrá que ver cómo evoluciona en el contexto actual. Hasta ahora, el escenario venía marcado por una tendencia de fondo hacia la desaceleración de los precios, con unos tipos de interés que todavía cuentan con margen acomodaticio, lo que no supone, por el momento, un problema.

En el plano político, las próximas elecciones en Brasil previstas para el mes de octubre podrían representar un foco de inestabilidad. Asimismo, la evolución del dólar seguirá siendo un factor clave: una apreciación súbita de la divisa estadounidense podría afectar negativamente a las monedas latinoamericanas y convertirse en un elemento de riesgo adicional.

En cualquier caso, desde una perspectiva de inversión a largo plazo, estos riesgos se consideran parte natural del entorno de mercado.

¿Qué mensaje le darías a un inversor que aún duda en mirar hacia Latinoamérica?

El miedo está ahí, pero es precisamente en contextos como este cuando se hace dinero en bolsa. Invertir cuando resulta menos atractivo hacerlo forma parte de la lógica de la renta variable, y el momento actual puede ser tan válido como cualquier otro. La inversión en Latinoamérica presenta características que la hacen especialmente interesante. Por un lado, permite aportar diversificación a la cartera, con exposición a materias primas y a una región que no está directamente afectada por el conflicto; en cierto modo, actúa como una cobertura parcial dentro del conjunto de la inversión. Además, la región está despertando un creciente interés; Estados Unidos busca recuperar peso en Latinoamérica tras haber cedido terreno frente a China, lo que refuerza el atractivo del área. Y más allá de todo eso, Latinoamérica cuenta con grandes compañías en sectores no sólo de materias primas sino también financiero, consumo o industrial. En este contexto, puede ser una opción adecuada para diversificar la cartera, destinando un porcentaje moderado —en torno al 5% o 6% en perfiles tolerantes— a una región emergente con potencial de crecimiento.