“Quien se enfada por las criticas reconoce que las tenia merecidas, Tácito”

Está claro que vivimos en una economía de libre mercado pero se echa en falta que los órganos que lo controlan fueran  más eficaces,  poniendo coto a estos desmanes que perjudican siempre a accionistas minoristas y no se produzcan las continuas “estafas” en el campo financiero que se generan impunemente por la banca y otras empresas cotizadas en el IBEX y así eliminar esta mala praxis que siempre va en beneficio de unos pocos y en detrimento de la mayoría.

Comentamos hoy lo que todo el mundo conoce como el “timo de la estampita“, que es perseguido por la policía cuando se produce por pequeños ladronzuelos y a pequeña escala, aunque tales engaños no se den solamente en personas de mediana formación sino también en aquellas otras personas ávidas de dinero y que su avaricia les hace ver una buena ganancia en estas operaciones. Pero en el caso de la banca/empresas del Ibex,  el sentido del “engaño o estafa “cambia porque quien se las presenta goza de confianza y los medios empleados son a gran escala e idóneos, fiándose entonces de la bondad del proponente -¿Qué ocurre entonces? Pues que se consuma la operación. Este sistema es utilizado por la banca principalmente y a niveles estratosféricos siendo las propuestas de muchos millones al igual que los participantes accionistas minoritarios siempre de buena fe.

Cuando una entidad financiera saca al mercado un participación del capital de una empresa participada, tiene dos características principales fundamentalmente: La primera es que tiene y seguirá teniendo su control sin posibilidad de cederlo a los posibles compradores de esta  u otras operaciones similares y en segundo lugar, se realiza cuando el mercado está en máximos. La entidad realiza un máximo de beneficio al vender el paquete accionarial que se proponga y además,  generalmente, lo hace cuando le es muy necesario porque su balances hace aguas o está roto necesitando de ayudas, pongamos sendos ejemplos recientes.

Iberdrola absorbió su filial Iberdrola Renovables por la mitad de lo que valía cuando la saco a bolsa en el año 2007. Su canje fue por un 45% menos, de 5,3 euros por acción a 2,9 euros. Esta fusión además se hace sin coste porque se diluye al efectuar el cambio por acciones de Iberdrola matriz,  con lo que se diluye el valor para los accionistas. Se decía que el mercado no había reconocido los valores de la compañía y lo que en realidad era es que el negocio estaba basado en las primas y estas se eliminaron por decreto.

El Banco de Santander anunció hace pocas fechas que recompra el 25% de su filial brasileña, pero ¡ojo!  a un cincuenta por ciento por debajo del precio de su salida a bolsa en el final del 2009. Los beneficios contabilizados en aquella ocasión superaron los 7.500 millones de euros al igual que en la ocasión de Iberdrola renovables la recompra se pago con acciones de la matriz.

Estos ejemplos recientes y otros muchos-  con el caso de TERRA un poco más antiguo- son similares actuaciones “al timo de la estampita” que la banca practica continuamente al igual que otras empresas cotizadas del Ibex cuando le es necesario, no podemos decir que sean ilegales pero tengamos en cuenta que no es igual para todos dado que en estas operaciones siempre hay accionistas de referencia que firman acuerdos “ bajo manga” a los cuales se les respetan el valor de lo comprado soliendo ser fondos soberanos generalmente.

No entremos en lo que representaron las emisiones de preferentes para los clientes de la banca puro timo ¿Quién pone coto a estos desmanes? Nadie. Las cosas seguirán siendo como hasta ahora.

Rafael Montava Molina
Consultor Financiero Empresarial
CEO FIDARE
rafaemontava@hotmail.com