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Ahora mismo en el mercado está pesando, sobre todo, la escalada en Oriente Medio, porque es el factor que ha cambiado de forma inmediata el precio de los activos. El petróleo ha subido con fuerza, ha aumentado la aversión al riesgo y los sectores más castigados están siendo especialmente tecnología, aerolíneas, turismo e industria. El Euro Stoxx 600 cae y el sector energético es de los pocos que avanzan, precisamente por el repunte del crudo tras el nuevo deterioro de la situación entre Estados Unidos e Irán y las dudas sobre el tránsito por el estrecho de Ormuz.

Es cierto que la temporada de resultados es el segundo gran riesgo, pero todavía funciona más como un factor de fragilidad que como un detonante. El mercado todavía no está descontando un deterioro generalizado de beneficios. La preocupación está en que una subida prolongada del petróleo pueda terminar dañando márgenes, consumo y crecimiento, y obligue a las empresas a ser más prudentes de cara a la segunda mitad del año. Esa combinación también podría mantener más elevados los tipos de interés y reducir el margen de actuación de los bancos centrales. Por eso creo que, aunque el conflicto es la causa directa de las caídas, los resultados serán el examen que determine si estamos ante un episodio puntual de volatilidad o ante algo más profundo. Mientras el Brent permanezca alrededor de los 80 dólares por barril y no haya una interrupción prolongada del suministro, el mercado puede absorber el impacto, como hemos visto en otros momentos. Pero si el petróleo continúa escalando y empiezan a aparecer recortes de previsiones empresariales, entonces sí entraríamos en un escenario mucho más incómodo para las bolsas y para los activos de riesgo en general.

El Ibex resiste mejor, aunque el margen de subida ya no es el mismo

El IBEX 35 todavía puede mantener un comportamiento relativo mejor que buena parte de Europa, aunque difícilmente repetirá con la misma facilidad el impulso de los últimos meses. El retroceso desde la zona próxima a los 20.000 puntos no me parece, por sí solo, una señal de cambio estructural. Estamos ante una corrección relevante, pero todavía compatible con una toma de beneficios dentro de una tendencia alcista.

La Bolsa española mantiene varios apoyos diferenciales. La economía nacional conserva un crecimiento superior al de la zona euro y las previsiones del Fondo Monetario Internacional y de otros organismos siguen situándola por encima de otras grandes economías europeas. Además, el Ibex tiene una elevada exposición a bancos, utilities, infraestructuras, energía y turismo, y una menor dependencia de las grandes tecnológicas frente a otros índices internacionales. En este caso, creo que esa composición puede ser un factor favorable.

El sector bancario continúa siendo importante. Es verdad que los márgenes ya no mejoran al ritmo extraordinario de los últimos ejercicios por la evolución de la rentabilidad, el capital y la remuneración al accionista, pero creo que siguen siendo sólidos. Las estimaciones apuntan a que los bancos españoles pueden mantener unos resultados razonablemente fuertes. Santander y BBVA todavía pueden seguir dando alegrías y, en la banca doméstica, personalmente sigo viendo a Bankinter como uno de los bancos mejor gestionados en España.

También hay razones para ser selectivos. El Ibex acumula una revalorización muy importante desde 2025 y parte de las buenas noticias ya están incorporadas en las cotizaciones. Una escalada sostenida del petróleo podría dañar a aerolíneas, turismo, industria y consumo, y además podría obligar al Banco Central Europeo a mantener una política monetaria más restrictiva.

Mi escenario central no es el de una corrección profunda, sino el de una fase más irregular, más lateral, con episodios de volatilidad y mayor dispersión entre valores. Mientras el Ibex conserve la zona de 18.800 puntos aproximadamente, el paso atrás puede interpretarse como una consolidación razonable. Una pérdida clara y persistente de esa referencia aumentaría el riesgo de una corrección hacia niveles inferiores. Sigo viendo argumentos para que el Ibex continúe comportándose relativamente mejor que otros índices europeos, pero esa fortaleza será menos lineal.

A estos niveles, el mercado exige más selección y menos complacencia. Habrá que apostar por bancos sólidos, compañías con generación de caja y negocios defensivos, más que perseguir valores que ya han subido demasiado. Seguimos viendo interés en compañías como Ibedrola, Endesa, Naturgy, Inditex, gestoras de infraestructuras como Sacyr y Ferrovial. Tampoco nos olvidamos de Repsol si el petróleo se mantiene por encima de los 75 dólares por barril. Y si el crudo retrocede, habría que volver la mirada hacia valores ligados al viaje y al turismo.

Los bancos estadounidenses abren el examen de resultados

JPMorgan, Goldman Sachs, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo, Morgan Stanley y Bank of New York marcarán el pulso del sector financiero en una semana en la que también serán clave los datos de inflación y la evolución del negocio de la inteligencia artificial. Las entidades llegan respaldadas por la fortaleza de los mercados de capitales y la recuperación de la banca de inversión, pero tras las fuertes subidas del sector el mercado exigirá algo más que buenos beneficios: pondrá el foco en la evolución del crédito, las provisiones, los márgenes y las previsiones para la segunda mitad del año.

En tecnología, la atención se centrará en Taiwan Semiconductor, Netflix y ASML. Los resultados servirán para medir la fortaleza de la demanda ligada a la inteligencia artificial, especialmente en semiconductores, así como la evolución del negocio publicitario y de suscriptores en el caso de Netflix.

Las previsiones siguen favoreciendo a Estados Unidos frente a Europa. El consenso espera un crecimiento de beneficios del 23,6% para el S&P 500, impulsado por energía y tecnología, mientras que el Euro Stoxx 600 avanzaría un 14,5%, aunque con una mayor dependencia del petróleo. En un mercado con valoraciones exigentes, mantener márgenes y mejorar las previsiones será tan importante como batir las expectativas de beneficio.