Con la deuda soberana marcando los biorritmos del mercado y la renta variable en horas bajas, la deuda corporativa se erige como una de las alternativas que ofrecen mayor ratio entre rentabilidad y riesgo.

Según Nucci una de las equivocaciones más comunes en el mercado “es que la deuda de alta rentabilidad es arriesgada.” “Incluso lo llaman deuda basura”, asegura el experto.
 
Esto choca, sin embargo, con la idea de que muchos de estos emisores son “compañías bien reconocidas y operadas, en sectores que requieren elevado apalancamiento.”  En realidad, asegura el experto, “se trata de compañías que operan con elevado apalancamiento y disponen de elevado flujo de caja.”
 
 El experto asegura que un alto apalancamiento puede ser perjudicial para la compañía si ésta “tiene fundamentales en deterioro y necesita más y más deuda para operar, pero muchas compañías esencialmente operan con elevado apalancamiento a lo largo de su ciclo de negocio debido y son generadores de elevado flujo de caja.”
 
 
“La política cuantitativa es una herramienta de política monetaria por probar”, asegura Nucci. “Su objetivo es generar cierta inflación en la economía” y “sobre todo confianza.” Pero aún no sabemos como va a funcionar, finaliza-
 
Por otro lado “los consumidores en EEUU han reducido el consumo” mientras que “el gobierno ha estado tratando de compensarlo mediante gasto público.” El consumidor norteamericano ha estado consumiendo en exceso los últimos 10 a 15 años “de manera que es previsible que en el futuro el nivel de consumo sea menor”, señala Nucci.
 
 
El segmento que emite una deuda más atractiva es según Nucci las materias primas. “En EEUU la mayor parte de la energía se genera con carbón, nuclear y gas, siendo el carbón el 50 por ciento. Actualmente los productores de gas son muy atractivos.”  Los precios del gas están deprimidos, asegura, “pero con el crecimiento económico, aún débil, es previsible que se incrementen y en el futuro deben mejorar los múltiplos que se pagan por estas compañías.”
 
En cuanto al riesgo de impago el experto señala que “el nivel de impagos se ha reducido drásticamente desde 15 a 3,8 por ciento.” Así una tasa de impagos del cuatro por ciento generalmente implica diferenciales de rentabilidad también del cuatro por ciento.
 
Entre servicios públicos el riesgo de pérdida está limitado, asegura nucci, “dado que se puede invertir en su deuda a un tercio o un cuarto del valor de reemplazo de los activos, con una rentabilidad muy elevada.”
 
El experto por último y a modo de conclusión añade que la deuda de alta rentabilidad es un feliz término medio entre renta variable y deuda soberana ya que proporciona un pago constante previsible, actualmente del 7,5 por ciento aproximadamente.