Julián Pérez, director adjunto del Centro de Predicción Económica (CEPREDE), presenta las perspectivas para la economía española que maneja este organismo.

¿Cuándo se recuperará la demanda interna?
La demanda interna ya se ha recuperado. De hecho, este año la demanda interna ha aportado más que la demanda externa. Este crecimiento está apoyado por la demanda de equipos y de consumo interno.

Sin embargo, la demanda interna va a ir disminuyendo, pues este año ha aumentado porque cayó mucho en 2013. Nuestra estimación apunta a que la demanda externa aumentará por la recuperación de las exportaciones (favorecidas por el euro débil) y por moderación de importaciones.

De cara al 2015 CEPREDE pronostica que el PIB de España aumentará al 2%, pero hay comunidades que separarán este porcentaje. Llama la atención que una de ellas será Extremadura…
Las estimaciones provienen de un modelo de alta frecuencia que valora los mismos indicadores para todas las comunidades y, a partir de la dinámica observada, se extrapola a los siguientes trimestres. Estos indicadores han funcionado muy bien en Extremadura porque venía de un año muy malo.

Además, se está recuperando el sector servicios y, en ese caso, Comunidades como la de Madrid y Cataluña, que tienen un alto componente de servicios, se verán beneficiadas, no tanto por la subida del turismo, sino más bien por la mejora en consultoría y otros servicios.

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¿Ustedes descartan el fantasma de la ‘tercera recesión’?
Sí, por varios motivos:
- porque este fantasma surge por la caída del PIB del segundo trimestre de la eurozona, pero esto ha cambiado en el tercer trimestre y, además, es que no fue que el segundo trimestre fuera malo, es que el primero y el tercero fueron excepcionalmente bien.
- No hay tensiones en los mercados financieros. Las primas de riesgo están casi en niveles previos a la crisis
- La caída del precio del petróleo
- Depreciación del euro que va a dinamizar las exportaciones, no tanto fuera del área euro, pero sí mucho a Francia y Alemania
- El BCE diciendo que va a inyectar liquidez
- Los presupuestos públicos no son tan ajustados

Pero la deflación es un riesgo que nos acompaña…
Es un riesgo, pero con la caída del euro se potencia la creación de algo de inflación, por lo que no deberíamos entrar en un periodo deflacionista. En algún momento, por culpa de los precios energéticos, podría caer la inflación a terreno negativo, pero no creo que se entre en deflación.

Prevén que España cree 306.000 empleos en 2015. ¿Qué tasa de desempleo estiman para el próximo año?
Manejamos tasas de desempleo del 21-22% y seguiremos en esas zonas durante muchos años. Si se crea empleo a un ritmo de 300.000 puestos al año, para reducir un paro de 6 millones de personas, tardaríamos años en normalizar la situación. De hecho, nuestras previsiones a 2013 apuntan a una tasa de paro del 13-14%.

¿Han tenido en cuenta un programa de QE por parte del BCE para realizar estas previsiones económicas?
No está contemplado un programa monetario expansivo fuerte porque no creemos que el BCE vaya a cambiar y empiece a meter mucha liquidez al mercado, pero sí hemos contemplado una política monetaria más laxa. De hecho, en 2015 creemos que habrá un poquito de crecimiento del crédito, después de cuatro años de contención. Eso sí, ese crecimiento será inferior al PIB nominal porque la ratio al sector privado sobre PIB se tiene que seguir reduciendo.

Además, habrá un cambio de mix del crédito, saneando créditos inmobiliarios y siendo recolocados en otras actividades productivas.

¿Algún sector que vaya a crecer especialmente?
Van a crecer fundamentalmente los mercados exteriores, los vinculados a la financiación pero, por el contrario, van a crecer menos los vinculados a la construcción, al sector público y al consumo privado.

¿Han contemplado en su estudio el abaratamiento del petróleo?
En nuestro estudio tuvimos en cuenta un petróleo a 100 dólares, pero las expectativas se han reducido a los 80 dólares e, incluso podría quedarse corto. Por tanto, el abaratamiento del petróleo supone liberar recursos, por lo se contribuirá a mejorar la balanza de pagos y a reducir los costes de producción de las empresas, pero por el contrario, se reducirá la inflación.