“Ahora mismo España necesita ganar tiempo con la compra de deuda por parte del BCE o algún mecanismo de intervención, o el rescate duro, porque el rescate blando ya lo tenemos”, afirma Miguel Ángel Bernal, profesor adjunto de BME.

Según el experto, “los 100.000 millones que va a recibir España por parte de la UE suponen un rescate blando, porque el gobierno puede imponer sus medidas. En cambio, el rescate duro todo estaría controlado desde el BCE”.

Si el BCE compra deuda española de forma ilimitada la medida es muy gorda para alguien que quiera especular porque la curva de tipos se normalizaría y la prima de riesgo bajaría”. Así, “España ganaría tiempo y se lanzaría un mensaje al mercado ‘el euro es una moneda indestructible’”.

Cabría otra opción alternativa al rescate o la compra de deuda del BCE: la compra de deuda por parte de los fondos europeos de rescate (el fondo temporal FEEF o el fondo permanente Mede), “pero esto sería una medida limitada”. Si los fondos europeos compraran deuda se convertirían bancos, con ficha bancaria, y acceso al mercado, tanto Primario, como Secundario, algo que no puede hacer el BCE”.

Las necesidades de rescate de España “sobre los 100.000 millones ya aprobados, se habla de otros 300.000 millones de euros adicionales. No hay dinero para rescatar a España y, una caída de nuestra economía junto con la italiana sería peor que lo que sucedió con Lehman Brothers”. Entonces ¿es tan indestructible el euro? “aquí juega un papel importante las declaraciones. Se necesitarían declaraciones unilaterales inequívocas: compra de deuda soberana de forma ilimitada porque no permitimos ataques a ningún país de la UE”.

“Un rescate nos aliviaría debido a que tendríamos financiación garantizada. Esto haría que bajara la prima de riesgo”. Sin embargo, “si la troika entra en el país ‘como un elefante’ tendríamos una subida de impuestos, se despediría a funcionarios, se liquidaría cualquier entidad intervenida, se suprimirían o reducirían las Comunidades Autónomas, aumentaría el paro y se bajarían los subsidios por desempleo”. En cambio, “si fuera más tranquila la entrada de la troika podría haber cierta subida de impuestos, se lucharía contra las bolsas de fraude, se liquidarían los bancos no viables y que se reduciría el gasto de las CCAA”.

¿Qué pasaría si España tuviera que hacer una quita de deuda? “se nos cerraría el acceso al crédito en los próximos dos años, saltaría el euro hecho pedazos y saldríamos del euro”. Si volviéramos a la peseta “tendríamos una fuerte inflación, se subirían los tipos de interés y, en el corto plazo aumentaría el desempleo y no se podría pagar a los funcionarios. En el medio y largo plazo, 3 ó 4 años, al ser dueños de nuestra política monetaria, podríamos emitir”.

En España tenemos tres grandes figuras:

- Bancos: o Santander, BBVA y La Caixa, que podrían tener que eliminar los dividendos o capitalizarlos con acciones o Bancos que tengan que acudir al fondo de rescate, que quedan intervenidos.

- Empresas endeudadas, como ACS. Éstas tienen muchos problemas para refinanciarse.

- Entidades sueltas que tienen un mejor comportamiento, como Inditex, que está muy diversificada, o Grifols, que está muy apalancada, pero es la única que figura en el listado de las 100 empresas estratégicas de EEUU. En una situación desastrosa el mundo no podría vivir sin Grifols.

Ahora bien, “si al Ibex 35 le quitamos los bancos y las compañías que están fuertemente apalancadas, nos queda muy poco, pero hay que pensar en ciertas empresas –Inditex y Grifols- de forma diferente que al resto”.

La prohibición de las posiciones en corto “es una medida desesperada que no se puede tener 3 meses”. Además, según Bernal “no va a limitar las caídas, pues no se prohíbe la venta de acciones, aunque se evitarán las caídas del 7%, previsiblemente pues quizás haya inversores que, ante la imposibilidad de poder cubrirse con posiciones bajistas, no entren en bolsa”.

Ahora, “los cortos abiertos se irán cerrando de forma pausada, por lo que, cuando haya rebotes, no serán grandes. Además, tampoco está constatado que esto no genere volatilidad”.

“España en 15 días tiene que saber su futuro y el tipo de intervención que va a haber, puesto que hay gran concentración de vencimientos en octubre y, si no, llegaría la hecatombe”.