El crecimiento natural de un mercado como el MAB es, para su director gerente, el realizado a traves de los inversores cualificados, con la mirada en el largo plazo. Con 108 cotizadas, el MAB supera los 12 mil millones de euros y ha asistido a 200 ampliaciones de capital. Más allá de las SICAV inmobiliarias, tecnologías de la información, pharma y biotecnología, ingeniería y revovables son los sectores que más pesan.

¿Qué es el MAB?

Es un mercado definido para compañías que necesitan una negociación muy específica. En primer lugar, empresas más pequeñas (PYMES), en segundo lugar para empresas inmobiliarias del sector SOCIMI y, en tercer lugar, para vehículos de inversión como las SICAV, las sociedades de inversión libre… En definitiva, vehículos o sociedades que necesitan un tratamiento a la hora de informar y de negociarse un poco diferente, adaptado.

Lo más conocido del MAB son las empresas pequeñas. Es muy importante para la economía que estas empresas se puedan negociar y financiar a través de los mercados de valores y no sólo a través de la financiación bancaria. Sino específicamente recogiendo financiación de inversores que analizan sus proyectos y confían en que su dinero va a obtener más rentabilidad invirtiendo en compañías que van a crecer más rápido, que van a ser más innovadoras. A cambio de eso tienen que asumir también que en ese camino de crecimiento puede haber tropiezos y que algunas de ellas pueden no crecer o morir en el camino.

España es un país muy rico en PYMES ¿Cuáles son las cifras del MAB?

En general, Europa es un continente de PYMES lo que pasa es que la mentalidad de las compañías y de los inversores no están acostumbradas a poner dinero en pequeñas compañías. Y es muy complicado. La gente prefiere invertir en las grandes blue chips o en bonos del tesoro, en lugar de invertir en una pequeña compañía muy prometedora pero que intuyen que puede tener mayor riesgo.

En estos momentos hay 108 compañías en total en el MAB, incluyendo las SOCIMIS. El tamaño conjunto supera los 12 mil millones de euros, empezamos a tener una masa crítica dónde poder diversificar e invertirse. Y en cuanto a los sectores más significativos, dejando a un lado la parte inmobiliaria dónde estamos viviendo un boom, son tecnologías de la información con casi una cuarta parte (internet, informáticas, servicios de computación, albergue en la nube, etc.), temas de pharma y biotecnología sería el segundo grupo con aproximadamente un 20% del peso y las empresas de ingeniería y renovables serían como un 15% cada uno. Conjuntamente estos 4 sectores suponen un 75% del mercado.

¿Qué aporta a una compañía cotizar en un mercado de valores, hacerse pública?

Es muy valioso. Le exige ser más transparente, abrirse, pero le da mucho. Principalmente financiación. En estos 8 o 9 años de funcionamiento ha habido más de 200 ampliaciones de capital de estas compañías y se han recaudado más de 2.400 millones de euros. Es decir, es importante para las empresas la financiación.

Pero además se les da una credibilidad, potencia y visibilidad en su crecimiento muy valiosa. Cuando una compañía abre otros mercados internacionales lo primero que tiene que hacer es explicar quién es, dónde está, a qué se dedica… Ese apartado queda automáticamente cubierto al decir que es una compañía cotizada en bolsa. Eso le aporta una gran credibilidad porque además el inversor y el potencial socio o partner o una autoridad de la competencia, etc. Todos saben que voluntariamente esa compañía se ha sometido a una disciplina y una transparencia que en otras compañías hay que demostrar. Está sujeto no solo a una normativa sino también al escrutinio permanente de muchos inversores, supervisores y analistas. Está en el punto de mira y lo ha hecho voluntariamente la empresa. Y para hacer eso se tiene que preparar y dedicar tiempo y esfuerzo.

Eso se valora no solo por los inversores, sino también por los clientes, proveedores, socios. Y cuánto más lejos más se valora porque más desconocida es la compañía.

Muchas veces se ha hablado de empresas que han preferido salir a otros mercados fuera de España ¿Cuál es vuestro análisis desde el MAB?

Muchas veces, no. Dos veces.

Es interesante. Lo comprendemos y compartimos. Nosotros también invitamos a compañías de otros países a que coticen en España. Es interesante salir si la compañía cree que puede levantar capital y despertar atención en otro país. Lo que pasa es que en la realidad eso es muy difícil. Ya es difícil levantar interés entre los inversores de tur propio país y es lo primero que tienes que hacer. Ninguna compañía va a levantar interés en otro mercado si no has hecho los deberes en casa.

En las pequeñas compañías hay un sesgo local muy fuerte. Sino consigues convencer a los inversores de tu propio país es muy difícil que convenzas a alguien más.

Otro elemento importante. Listarse en un mercado es caro. Tienes que pagar a muchos intermediarios, abogados, etc. Nosotros en España procuramos que eso no sea tan gravoso para las compañías, pero inevitablemente hay que hacerlo. Es muy importante que tengas claro cuál es el balance entre lo que necesitas y lo que tengas que hacer.

En nuestra opinión, las compañías tienen que pensárselo dos veces y aprovechar el mercado local. Porque los mercados están totalmente abiertos. Es decir, en el MAB hay inversores internacionales que operan aquí, de Francia, Gran Bretaña, Alemania… e invierten con total comodidad como los españoles lo hacen en otro mercado comunitario.

Especialmente en Europa.

Minoritarios, banca privada ¿Qué pasa con las gestoras? ¿Qué tipo de inversores acuden al MAB? Ese es otro de los retos que enfrena el MAB y se ha dicho mucho.

Estoy de acuerdo, porque de modo natural los inversores para el mercado alternativo deberían ser cada vez más profesionales, cualificados. Que tengan suficiente cualificación para comprender bien el negocio, el modelo dónde se va a invertir con una visión a largo plazo y saber que en el corto plazo la liquidez va a ser mucho más pequeña y no puedes entrar y salir. Eso no existe. Eso no funciona en un mercado de empresas muy pequeñas. A diferencia de los mercados grandes dónde se puede especular.

Así que, la caracterización cada vez más es para inversores cualificados y, afortunadamente, en las últimas ampliaciones de capital de los últimos los inversores han sido de este tipo. Empieza a ver ya, tímidamente, cierto tipo de inversores institucionales interesados en activos del MAB.

Naturalmente banca privada, inversores individuales sigue habiendo, pero no tanto para financiar sino para buscar algún incremento en el precio, pero el crecimiento del MAB tiene que venir de los inversores institucionales.

De hecho, al calor de lo ocurrido el último año hay muchos gestores que han abierto el abanico ya que la mediana y pequeña compañía cotizada se ha comportado muy bien. Quizá también eso ha beneficiado al MAB…

Bueno es que el propio índice se ha comportado muy bien. El MAB, en los últimos meses, en lo que va de año, ha subido más de un 20%.  Es importante saber separar el grano de la paja y que el inversor tenga capacidad de analizar a empresas que a menudo no vienen acompañadas de informes de muchos bróker, porque su capitalización es muy pequeña y al bróker no le sale mucho a cuenta. Por lo tanto es importante que el inversor se acerque con los deberes hechos, con la empresa estudiada.

¿Dónde puede seguir la información relativa al MAB? ¿Hay un índice?

Hemos hecho un esfuerzo para que haya mucha información de cada compañía, actualizada en la web del MAB. Todos los inversores pueden ver, sin ninguna restricción, no solo su comportamiento bursátil, sino también todo lo que hace la compañía, etc;

Claro, hay también unos índices, muy útiles para seguir al mercado, unos índices. Dentro de la familia IBEX, los hermanos pequeños somos los del MAB. Tenemos un IBEX MAB ALL Share y un IBEX MAB selectivo que es el IBEX MAB 15, que selecciona las 15 compañías más grandes y más negociadas dentro del MAB y los va a actualizando cada 6 meses y tiene un rendimiento en tiempo real.

¿El objetivo del MAB para 2019?

Conseguir que haya atención por parte del Gobierno por fomentar la inversión en estas compañías. España es un país de PYMES y para eso hace falta incentivar a los inversores y que la fiscalidad sea más favorable cuando salen al mercado, bien para la compañía, bien para el inversor, bien para ambos.