Ramón Trías, director general del Grupo Ais, concede una entrevista a Estrategias de inversión para explicar la crisis de confianza y de pérdida de valor por el que atraviesa el sector financiero.

¿Cuál es el resultado de este proceso bancario?
“Alrededor de cinco millones de clientes han tenido que cambiar de sucursal por el cierre de la misma. Lo más importante de este asunto es que son vínculos que, en ocasiones, tenían varias generaciones de distancia. Esto es grave porque nuestra banca se caracterizaba en gran medida por ser una banca de proximidad”.

¿Están confiados en que se puede recuperar lo que se ha perdido en estos cinco años de crisis?
“Creo que sí, pero nunca será como antes. Se pagarán los errores y la estructura de nuestro sector financiero cambiará radicalmente”.

El Grupo Ais tiene ya 27 años…
“Y hemos aguantado muchas crisis, siempre intentando dar soluciones empresariales. Nunca he cerrado oficinas, pero sí he transformado sucursales. Por esta razón, hemos acabado operando en 27 países”.

Su negocio se centra en la parte tecnológica de la banca, también en el control de mora, ¿no es así?
“Lo que proporcionamos son sistemas que permiten ser muy eficientes en las decisiones. Ahora mismo, el acercamiento a nuevos clientes es muy importante y hemos desarrollado un sistema que nos permite localizar dónde están esos nuevos clientes.

Seguimos con los temas de riesgo combinados con marketing. Y extendemos el tema a la planificación estratégica. ¿Qué decisión hay que tomar para cumplir con el regulador que es mucho más estricto? Además de considerar los costes, márgenes financieros…

Y hay que considerar la pérdida de talento en un momento en el que el negocio bancario es mucho más complejo que hace años”.

¿Estamos volviendo a la banca tradicional?
“De alguna manera es lo que está diciendo el ‘back to basics’ para satisfacer las necesidades del cliente. Como mínimo me consta que ya hay dos importantes entidades que han pedido objetivos a sus trabajadores para tratar de rehacer vínculos perdidos con los clientes.

Las entidades pequeñas, en este sentido, quizás tienen alguna ventaja. Tienen una oportunidad para volver a ser bien vistas”.

¿Nunca se han planteado salir a bolsa después de 27 años de negocio?
“Esta pregunta no hace sino despertar mis dudas. Hasta donde podamos intentaremos crecer orgánicamente, con capital propio. La verdad es que no lo descarto, aunque el hecho de mantener una estructura familiar guarda cierta ventaja”.