Las previsiones positivas para la recuperación cíclica global en 2018 se confirman, mientras los datos de inflación todavía son algo decepcionantes. Sin embargo, se espera que la inflación se recupere en 2018, principalmente en Estados Unidos, en el contexto de una mejora en el mercado laboral, aumento de los precios del petróleo, un dólar más débil y reforma fiscal. Los vientos de cola cíclicos podrían empezar a presionar sobre la inflación de base.

Las comunicaciones del Banco Central Europeo y el Banco de Japón han cambiado de tono y se dirigen de una manera más explícita hacia una menor expansión de los balances en 2018. Como resultado, las previsiones del mercado de una política más agresiva del BCE y el BoJ siguen sobre la mesa, lo que ha causado cierta volatilidad en los mercados. La deuda de la zona euro, tanto soberana como corporativa, todavía recibe el apoyo del programa de compras del BCE. Mantenemos una posición infraponderada para la deuda soberana de la zona euro, especialmente en los países periféricos.

En términos relativos, los diferenciales de la deuda corporativa de la zona euro deberían mantenerse en los niveles actuales siempre y cuando los aumentos de rendimiento sigan la misma tendencia y el programa de compras del sector corporativo (CSPP) continúe. El riesgo de impago continuará bajo control gracias a los fundamentales de crédito y los tipos de interés bajos. Nos mantenemos neutrales en los bonos en grado de inversión en euros como una manera de mantener la duración baja y encontrar diferencial, pero los riesgos han aumentado. En cuanto al high yield, los diferenciales se mantienen cerca de los mínimos de 2007 y este segmento del mercado se ha vuelto muy caro.

La rentabilidad del bono estadounidense a diez años debería continuar su evolución. Las previsiones para las subidas de tipos de la Fed, de acuerdo con el gráfico de puntos, apuntan a tres subidas en 2018. Creemos que es una estimación justa pero el ritmo de subidas estará limitado por el comportamiento del tramo largo de la curva, ya que la Reserva Federal evitará la inversión de la curva de rendimiento.

La deuda de mercados emergentes en divisa local se benefició de los flujos de fondos en 2017, una tendencia que probablemente continuará en 2018. La situación macro sigue siendo favorable: es probable que la desinflación relativa comparada con los mercados desarrollados se invierta. Esto impactará de manera negativa en el entorno de tipos pero será positivo para las divisas. Las valoraciones de la deuda emergente en divisa local todavía son atractivas en el horizonte a medio plazo.

En los mercados desarrollados, el impulso del crecimiento económico no ha mostrado signos de que vaya a debilitarse en 2018 y las políticas monetarias siguen siendo, por lo general, acomodaticias en todo el mundo. El impulso a los beneficios empresariales todavía es positivo pero la evolución de las divisas ha propiciado revisiones negativas en Europa y positivas en Japón y Estados Unidos. Las valoraciones son moderadas o caras, dependiendo de la región, y el rally del mercado, principalmente en Estados Unidos, ya es de los más duraderos de la historia. Teniendo en cuenta estos factores, tenemos una visión equilibrada y mantenemos una visión neutral en renta variable.

Yves Ceelen, senior portfolio manager de Degroof Petercam AM