“Navegamos dentro de una esfera inmensa, siempre a la deriva en la incertidumbre, expulsados de un extremo a otro”. Blaise Pascal, Matemático.
 
Una de las premisas básicas en el estudio de las decisiones económicas y financieras, es que las personas al decidir, reconocemos y estimamos los riesgos implícitos y, con base en ello seleccionamos las alternativas que financieramente y de forma racional más se acercan a nuestras preferencias con inversionistas.

Sin embargo la realidad, acentuada en el entorno reciente a nivel mundial, es que la incertidumbre es un elemento que siempre ha estado presente, pero que hoy más que nunca incide en la capacidad efectiva que tenemos para modelar el riesgo.

En un estudio titulado “Tomando en serio la incertidumbre”, publicado este mes para el Banco de Inglaterra, los investigadores Aikman, Galesic y otros, señalan que la mayoría de los modelos y herramientas técnicas financieras se han centrado en desarrollar mecanismos que permitan estimar el riesgo de las decisiones y alternativas financieras; pero que menor atención se ha dado a entender las implicaciones que de la incertidumbre, diferenciando puntualmente esta del riesgo.

El análisis de riesgo, parte de suponer que se conocen de forma probabilística los posibles resultados de una decisión financiera y que las predicciones que se hacen responden estrictamente a elementos medibles y analizables. Y cuando los modelos fallan en pronosticar, la respuesta sido dar una mayor complejidad para tratar de explicar la realidad. Se ha tratado en cierto sentido de precisar las distribuciones probabilísticas para encontrar aquellas que mejor expliquen la realidad.

El verdadero problema estriba en que la incertidumbre (o por lo menos el reconocimiento de su presencia) es hoy más frecuente de lo que ha sido en el pasado. De acuerdo al estudio, algunos elementos que acentúan una mayor incertidumbre tratándose del análisis de decisiones financieras, están relacionados con la complejidad de asignar probabilidades a eventos de alto impacto pero que raramente se presentan, tales como ciertas crisis financieras que hemos experimentado en las últimas décadas.

Otro elemento está relacionado con que, en temas financieros con frecuencia nos encontramos en presencia de eventos cuyo resultado final puede alterarse de acuerdo con el comportamiento inicial que tengamos cuando nos percatamos de su presencia. Como ejemplo, el impacto de una crisis financiera en un mercado determinado puede ser variado dependiendo de la percepción y conducta que sigan los agentes económicos (y las personas) durante los momentos iniciales de la crisis. Hoy es frecuente observar como una hipersensibilidad no racional y eminentemente conductual de algunos actores puede provocar de situaciones de crisis mediana se traduzcan en eventos de alto impacto.

Adicionalmente, a diferencia de ciertos fenómenos físicos - de cuyo análisis parten muchos de los modelos matemáticos usados para pronosticar riesgo - en los temas financieros y económicos la participación de la conducta humana agrega un factor que complejiza la posibilidad de predecir resultados con precisión. Ello es posible observarlo por ejemplo en mercados accionarios alcistas cuando se presentan elementos de exuberancia irracional que limitan la efectividad de las personas para tomar decisiones acertadas.

De acuerdo con el estudio, una de las maneras mediante las cuales se está tratando de enfrentar los fenómenos relacionados con incertidumbre, es utilizar mecanismos de mayor simplicidad, que aunque menos precisos en estimaciones puntuales, son más potentes en cuanto su capacidad predictiva general.

Uno de los métodos propuestos en el estudio, consiste en redefinir y utilizar los elementos heurísticos de decisión. Éstos, que se refieren a mecanismos de decisión rápidos y con información acotada que utilizamos conductualmente las personas para decidir, los cuales paradójicamente han sido cuestionados como los elementos que de manera cotidiana nos llevan a tomar decisiones equivocadas. Bajo este nuevo enfoque, lo que se trata de establecer mecanismos regulatorios y heurísticos simples, que sean más sencillos de entender y de mayor claridad al proceso de decisión de las personas en los temas financieros que cotidianamente les atañen.

Se trata en síntesis de entender de manera general más claramente los elementos e implicaciones puntuales de la incertidumbre para crear marcos más limitados para nuestras decisiones, siendo esos marcos más favorables para la utilización de los métodos puntuales de evaluación del riesgo de nuestras decisiones y acciones financieras.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

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