Edwin Gutiérrez, porfolio manager de Emerging Market Debt de Aberdeen, analiza las oportunidades de inversión en deuda emergente soberana. 

Hace dos años nos comentaba que Brasil era su país referente para invertir en deuda soberana. ¿Sigue pensándolo hoy en día?, ¿qué piensa de Brasil y de su política monetaria?
Brasil no ha marchado como esperábamos. Creo que el reto fiscal ha sido mucho mayor de lo que esperábamos y como resultado ha decepcionado y ha tenido un rendimiento menor. Pero cuando analizamos las valoraciones actuales, 16% de rentabilidad en los bonos a diez años, es muy difícil de ignorar, especialmente porque vemos que podría llegar la estabilidad al tipo de cambio, que ha sido una de las principales fuentes de volatilidad. Ahora hemos llegado a un equilibrio en el tipo de cambio, a pesar de los retos actuales respecto a la política fiscal y la política monetaria en Brasil.

¿Qué países ofrecen mejores oportunidades de inversión en el área emergente?
Creo que hay algunas historias más positivas en los mercados emergentes que podemos encontrar en Asia. Por ejemplo, India e Indonesia son dos países que nos gustan. Creemos que los dos países tienen margen para recortar los tipos de interés, la inflación está controlada en ambos países y los dos países tienen crecimiento en términos general, lo que ha resultado difícil en los mercados emergentes durante los últimos años.

¿Prefiere invertir en deuda soberana emergente en divisa local o fuerte?, ¿por qué?
Vemos oportunidades en ambos segmentos de la clase de activo. Sin embargo tengo que decir que últimamente las valoraciones se han vuelto más atractivas en divisa extranjera. No es necesario descender en la curva de crédito o tomar tanto riesgo monetario porque los diferenciales se han ampliado bastante en divisa extranjera. Cuando miramos los diferenciales del EMBI Global Diversified, que es el índice que más inversores en mercados emergentes utilizan, está en 407 puntos básicos, lo que creemos que es un nivel bastante atractivo.

¿Cómo afecta a los países emergentes la caída del precio del petróleo?
Tenemos dudas de que tenga un gran impacto en el empeoramiento del sentimiento en los mercados emergentes. Unas veces está  justificado y otras no lo está.  Cuando miramos al universo de los países emergentes hay un número de países que claramente son grandes exportadores de petróleo. Podemos pensar en Rusia, Venezuela, Colombia… y la revaluación de sus créditos es entendible, porque es lo que exportan. En el caso de Colombia es el 60%, Rusia 70% y Venezuela 95%, así que las vulnerabilidades son bastante claras. Pero, a la inversa, hay bastantes países que son importadores importantes de petróleo y se han beneficiado de esta gran corrección. India es uno de los países que más se ha beneficiado de esta corrección en el petróleo. Sin embargo, creo que una de las razones para esta negatividad es la asimetría hay en cuento al petróleo, porque en los países expuestos al petróleo es una parte tan grande de su base de exportaciones que el daño es bastante significante en comparación con el beneficio que obtienen los países importadores. India, sí, importa mucho petróleo, pero no está cerca de ninguna manera del 50% o 90% de sus importaciones totales, así que esta es la asimetría que está castigando a los países exportadores de petróleo y los beneficios para los países importadores de petróleo es mucho más pequeño.

China es una de las incertidumbres de la economía global. ¿Espera que continúe desacelerándose, ¿cómo puede afectar esto a otros mercados emergentes con relaciones con China?
Sí, creo que China está siendo mal entendida por los mercados. Creemos que China está atravesando una evolución. Es una evolución que muchos de sus socios activos en la región atravesaron: Corea, Taiwán, Hong Kong, Singapur. Y lo que significa esta evolución es que la economía China está pasando de ser una economía basada en el sector manufacturero hacia otra basada en los servicios. Es una transición que no llega sin problemas, sin retos, así que no pensamos que China colapsará, sólo está cambiando. Sin embargo, no está siendo un proceso suave porque supone retos para los países emergentes. Sabemos que los servicios en general son de origen nacional y esos servicios que son importados tienden a venir de los países desarrollados, como Estados Unidos, Alemania y Japón, y mucho menos de los mercados emergentes. Esta evolución del crecimiento en China que, como decíamos, no está colapsando, presenta ciertos retos para muchos países emergentes.

¿Invierte en deuda soberana china?
Los niveles de diferenciales que ofrece China realmente no son tan atractivos,  pero en cierta manera muchos países emergentes  constituyen una derivada primera de China. Cuando eres exportador de cobre, estás directamente expuesto a China, así que países desde Mongolia hasta Zambia, hasta Chile se enfrentan a este reto y realmente es la capacidad de respuesta lo que estamos buscando. Cómo estas economías, países o compañías lo han hecho para reducir su vulnerabilidad, y aquellos que se hagan esas adaptaciones, saldrán beneficiados; aquellos que introduzcan cambios, no serán castigados por el mercado.

¿Cómo se ve afectada la deuda emergente por la subida de tipos en EEUU?
Es una pregunta muy buena. Hemos llegado a este año relativamente relajados sobre la trayectoria de los tipos de interés en Estados Unidos. Sabemos que la Fed está normalizando los tipos de interés, pero también sabemos que será un proceso muy gradual. De hecho, debido a la volatilidad que procede de los mercados emergentes, incluso podría adoptar una actitud más conservadora, y como consecuencia hemos visto un rally en los bonos americanos.  La Fed es el único banco central que está subiendo los tipos de interés, mientras el resto del mundo está flexibilizando: los comentarios de Draghi la semana pasada, también el Banco de Japón con los tipos de interés negativos… Creo que, en general, las condiciones monetarias a nivel mundial van a suponer un gran apoyo para los mercados emergentes. Así que este no es uno de nuestros mayores temores. Tenemos mayores preocupaciones, como las materias primas y la incertidumbre sobre la ralentización en China.