Parece que el inicio del último trimestre del año ha prolongado los síntomas de aversión al riesgo que comenzaron a observarse a finales del segundo trimestre y que nos han acompañado durante todo el verano.

Las revueltas sociales en Hong Kong se han añadido a los conflictos geopolíticos en Ucrania e Irak y a las nuevas señales de debilidad económica en China y Europa. Pero el asunto que ha tenido realmente una fuerte incidencia en la evolución negativa de la renta variable en los últimos días, coincidiendo con el comienzo del tercer trimestre del año, ha sido la decepción provocada la ausencia de decisiones trascendentes en la última reunión del BCE el pasado jueves, y por las posteriores palabras de Draghi. Especialmente perjudicadas se vieron las bolsas periféricas y entre los valores más representativos, los bancos.

Y es que, una vez más, entre bancos centrales anda el juego, ya que a la inquietud que genera a los mercados el final de la vigencia del QE3 en Estados Unidos, esta semana se ha unido lo que interpretan como la incapacidad del BCE para tomar el relevo de la Fed a la hora de seguir inyectando liquidez en el sistema.

A pesar de reconocer cierto deterioro adicional de la actividad y los precios de la economía europea, en sus últimos informes publicados, mis compañeros de Interdin Análisis no esperaban – creo que casi nadie lo esperaba - que Draghi dijese tras la reunión del BCE del pasado jueves mucho más de lo ya muy descontado por los mercados: detalles, sin concretar objetivos cuantitativos, sobre los nuevos programas de compras de títulos ABS (que comenzarán este trimestre) y de cédulas hipotecarias (que comenzarán este mes), pero que sin embargo no sugieren un volumen final de compras superior a las relativamente modestas expectativas manejadas tras el Consejo del mes de septiembre, (no mucho más de 200.000 millones de euros, estimación poco afectada por la inclusión - anunciada el jueves - de títulos de Grecia y Chipre).

Además de las pocas novedades comunicadas por el BCE, Draghi, en su discurso y en la posterior rueda de prensa, se mostró elusivo sobre los objetivos de ampliación del balance del BCE, restándole importancia y limitándose a decir que lo dirigirían “hacia” los niveles de principios de 2012. Mis compañeros de Interdín Análisis reforzaban su impresión – manifestada en las últimas semanas y compartidas por otros analistas - de que el aumento neto del balance con estas medidas y las TLTRO no va a superar los 500.000 millones de euros, frente a la cifra de entre 700.000 millones de euros y un billón sugeridos en septiembre por el propio Draghi.

Los mercados se habrían visto “compensados” con al menos una señal que sugiriese de manera convincente un futuro QE a la europea, pero la reiteración del ya gastado recordatorio de que “el Consejo de Gobierno está unánimemente dispuesto a añadir nuevas medidas no convencionales en caso necesario” no fue suficiente.

¿Esto quiere decir que se ha perdido la confianza definitivamente en el BCE y en su Gobernador? No.

Creemos que la confianza monetaria volverá a aumentar gradualmente en las próximas semanas, (a pesar de que seguimos pensando que las posibilidades de que veamos un QE son muy pocas). Y lo creemos porque sí que vemos más probable que el BCE, en la medida en que los datos de actividad y precios continúen defraudando, refuerce las actuales políticas en marcha, para lo que dispone de distintas posibilidades, como:
1) Un ritmo inicial de compras de títulos relativamente alto.
2) Eliminar el sobrecoste de 10 puntos básicos de los TLTR.
3) Elevar el potencial de peticiones de esos fondos.

Mientras tanto viviremos episodios de volatilidad como los del pasado viernes, cuando, con el estímulo de unos buenos datos de empleo en Estados Unidos, las bolsas recuperaron una buena parte de lo perdido el jueves. Estos repuntes podrían continuar la próxima semana, ante la escasez de datos económicos relevantes y con el posible apoyo de los resultados empresariales en Estados Unidos, (este miércoles día 8 Alcoa inaugurará, como es tradicional, la campaña de resultados del tercer trimestre).

A medio plazo el fondo de la renta variable en Estados Unidos se mantendrá negativo ante la expectativa de una política monetaria más restrictiva por parte de la Fed, mientras que en Europa, los test de estrés a la banca - uno de los temas que más escucharemos en las próximas semanas con más recurrencia - podrían funcionar como soporte para las bolsas.

El momento técnico es especialmente importante en Estados Unidos, donde están en juego las directrices alcistas secundarias del rally de los últimos meses. Los niveles a vigilar por los principales índices bursátiles norteamericanos son los siguientes:

 S&P500: 1.945
 DOW JONES INDUSTRIAL: 16.729
 DOW JONES TRANSPORT: 8.200
 RUSSELL 2000: 1.080
 NASDAQ COMPOSITE: 4.377


La importancia de estos niveles es vital, dado el incremento de la presión vendedora vista en los últimos días, donde los volúmenes a la baja se han incrementado significativamente por encima del 25% sobre la media anual. Además el estado de complacencia que muestran la mayoría de indicadores de sentimiento, donde apenas aparecen indicios de inversores bajistas en el mercado, supone un riesgo adicional utilizando la teoría del sentimiento contrario. Una ruptura de estos niveles de corto plazo abriría la posibilidad de un nuevo proceso de corrección/consolidación de mayor entidad sin necesidad de poner en riesgo la tendencia primaria alcista inicia en el 2009. en cada índice.

En el caso europeo, la situación es algo diferente, aunque las implicaciones son las mismas. El proceso de corrección está más avanzado, pero están en riesgo los niveles que sostienen las tendencias de medio plazo, con especial importancia la zona de los 3.085-3.000 del Eurostoxx50. En el caso del Dax, rebotes técnicos aparte, los objetivos bajistas se encuentran en los 9.170 primero, y en los mínimos alcanzados el mes de agosto pasado, los 8.970 puntos.

Y en el caso de nuestro Ibex, los niveles a vigilar, por abajo son, primero los 10.420 y después los más peligrosos 9.970 puntos, (también mínimos de agosto). Es posible que en el corto plazo puedan producirse pequeños rebotes, pero cualquier reacción alcista debería recuperar los 10.700 puntos con solvencia para evitar nuevos riesgos bajistas.
Nos espera un mes de octubre muy interesante.