La deuda del Tesoro estadounidense experimenta su segundo mayor rally del año en medio de la tormenta política que se ha desatado en Washington, a vueltas con la relación de la Administración Trump con Rusia. Mientras el high yield 'capea el temporal' y parece que aún no ha llegado su momento.

La inestabilidad política de Estados Unidos, sumada a las dudas sobre la capacidad de Donald Trump de llevar a cabo su programa económico disparan el risk off en los mercados, al tiempo que impulsan la marcha de los inversores a los refugios seguros. Así, la deuda del Tesoro norteameticano ha experimentado su segundo mayor rally en lo que llevamos de 2017.

“Estamos de acuerdo en que los últimos acontecimientos socavan el poder de la Administración Trump para impulsar su reforma fiscal y sus proyectos de infraestructuras, limitando las perspectivas de crecimiento a medio plazo. Sin embargo, recordamos que el ‘mini’ ciclo económico norteamericano tocó fondo hace un año y la economía estadounidense se expandirá incluso sin estos estímulos”, apunta Markus Allenspach, estratega jefe de renta fija de Julius Baer.

De hecho, añade este experto, los planes de gasto de las empresas han mejorado desde el verano de 2016 y en abril estaban en máximo, incluso después de que el presidente no lograra sacar adelante en primera instancia la reforma de la sanidad.

Así, la firma mantiene su previsión de una “reactivación lenta, pero constante de la economía de Estados Unidos”, por lo que en deuda “preferimos riesgo de crédito frente a riesgo de duración”. Mantienen también su previsión de una “mayor rentabilidad en los bonos del Tesoro a medio plazo, a pesar del flujo de noticias políticas adversas”. Pero, recomiendan “seguir siendo disciplinados y esperar mejores niveles de entrada para agregar posiciones más arriesgadas, ya que las yields actuales aún son demasiado estrechas”.