Popular ha informado de su decisión sobre separar en un grupo de cuarenta sucursales sus actividades relacionadas con la gestión inmobiliaria.
 

La entidad considera que la red tratará de forma exclusiva de las recuperaciones de deuda y la rentabilidad de su negocio. Además a esta actividad, se le unirá la venta de pisos directos, aunque ha recalcado que no será su principal actividad ni objetivo debido a que ya está mejor canalizado a través de Sareb y otras vías. No contará con el servicio de caja ni atenderá al público general. Es una oferta nueva en el sector.

Tras este cambio, muchas de las oficinas que estaban afectadas por el corte de la red que se anunció el pasado año, tendrán un futuro distinto. Hay un total de 40 oficinas y 7 de ellas se encuentran la Comunidad de Madrid, cinco en Cataluña, cuatro en la Comunidad Valenciana y tres en Galicia. Esta nueva red dispondrá de “cuatro direcciones regionales y 400 empleados que dependerán de la Direccion General de Negocio Inmobiliario, liderada por Francisco Sancha”, ha afirmado el diario Expansión.

Popular está intentando focalizar sus esfuerzos en la limpieza de activos, que son muy tóxicos,  que ya suponen el 28% de su balance.