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El equipo de Otorrinolaringología Pediátrica del Hospital Quirónsalud Valencia, liderado por la doctora Irene López Delgado, ha puesto en marcha un protocolo que permite a los padres acompañar a sus hijos durante la inducción anestésica en cirugía otorrinolaringológica (ORL) pediátrica, una iniciativa que contribuye a reducir la ansiedad en los niños y mejorar su experiencia antes de una intervención quirúrgica.

La inducción anestésica, momento en el que el paciente se duerme antes de la cirugía, es una de las fases más sensibles en pediatría. Según explica la doctora Tania García, anestesista pediátrica  que colabora, “la inducción debe realizarse en un ambiente de calma y confianza, ya que la ansiedad puede hacer que este momento se convierta en un mal recuerdo para el niño y sus padres”. Por ello, el equipo trabaja previamente para transformar la experiencia en algo más positivo: “planteamos el proceso como una pequeña aventura para cuidarse, utilizando un lenguaje adaptado y apoyándonos en la presencia de los padres para generar tranquilidad”.

Diversos estudios avalan que la presencia de los progenitores durante la anestesia infantil puede disminuir el estrés del menor, facilitar su colaboración y mejorar la vivencia global del proceso quirúrgico. No obstante, los especialistas advierten de que la actitud de los adultos es clave. “Los niños perciben el estado emocional de sus padres. Mensajes inadecuados o una despedida cargada de tensión pueden aumentar su miedo, por lo que es fundamental transmitir seguridad y utilizar un lenguaje adecuado”, subraya la doctora García.

Desde el punto de vista quirúrgico, la doctora Irene López Delgado destaca que esta medida responde a un modelo asistencial centrado en el paciente pediátrico, “con el objetivo de que el niño viva el día de la cirugía de la forma más tranquila y agradable posible. Los padres forman parte de ese cuidado en todo momento, desde la preparación previa hasta el acompañamiento en quirófano”.

“No todos los niños necesitan acompañamiento durante la inducción anestésica. Muchos niños, cuando están tranquilos y confiados, entran con el equipo de forma natural y lo viven con normalidad. El acompañamiento se valora siempre de forma individualizada, priorizando en cada caso lo más adecuado para el bienestar del niño”, añade la especialista.

El protocolo está especialmente orientado a niños pequeños o con mayor nivel de nerviosismo. “También tenemos en cuenta la situación de los padres, ya que es importante que se sientan tranquilos y preparados para acompañar. En algunos casos, puede ser más adecuado que no accedan, pero en cualquier situación el equipo está completamente habituado a acompañar al niño y hacer que ese momento sea lo más tranquilo posible”, explica la doctora López Delgado.

Para asegurar la máxima seguridad en un entorno como el quirófano, el equipo ha desarrollado un sistema de preparación previa que incluye información detallada para las familias. “Disponemos de un dossier informativo donde explicamos todo el proceso, cómo deben comportarse y qué pueden esperar. Esto permite que lleguen preparados, entiendan bien su papel y que su presencia sea realmente beneficiosa”, señala la doctora García.

Además, el acompañamiento se limita al momento de la inducción anestésica. Tras este momento, los progenitores salen del quirófano y el procedimiento continúa con el equipo anestésico y quirúrgico, incluyendo el despertar de la anestesia. Posteriormente, cuando el niño comienza a recuperar la consciencia, pasa a la zona de recuperación o a su habitación, donde se reencuentra con sus padres. “Para el niño, la experiencia es muy continua: cuando es consciente de estar despierto ya está de nuevo con sus padres, lo que refuerza su sensación de seguridad y evita que perciba su ausencia”, concluye la anestesista.

Con esta iniciativa, el equipo de Otorrinolaringología Pediátrica del Hospital Quirónsalud Valencia refuerza su apuesta por una asistencia centrada en el paciente y su familia en el ámbito de la cirugía ORL pediátrica.

Asimismo, este tipo de iniciativas responde al compromiso de Quirónsalud con la humanización como pieza clave y motor del cambio en la atención al paciente, apostando por un cuidado integral de las personas que tenga en cuenta todas sus necesidades, tanto médicas como emocionales y sociales, con un modelo asistencial centrado en ofrecer una atención sanitaria más humana, cercana y eficiente.