Renovarse o morir. Ese es el principio básico que tiene que hacer la banca si quiere seguir jugando el papel que ha tenido de forma tradicional. ¿El motivo? La entrada de competidores como Google, Apple o Facebook, que se prevé que canalicen en torno a un 30% de los ingresos en los próximos años. 

Y no es para menos, si tenemos en cuenta que estas tecnológicas son una competencia seria, tal y como se desprende del segundo ranking anual sobre Competidores del Sector Financiero, elaborado por el IEB con el objetivo de analizar todas aquellas compañías que están haciendo incursiones en ámbitos de negocio tradicionalmente en manos de los bancos. Y sí, como ya sabrán Apple, Google, Amazon o Facebook entran en este ranking.

Los expertos del IEB reconocen que la banca viene de una crisis de supervivencia – precedida de un período de expansión e internacionalización que duró hasta 2007- que tendrá su vértice en la transformación digital. Etapa en la que nos encontramos actualmente. Una “guerra tecnológica” que supone ponerse al nivel de gigantes como las tecnológicas estadounidenses. “Compañías que ofrecen un dominio tecnológico, saben estar cerca del cliente y hablan el idioma millenial”, explica Rodrigo García de la cruz, profesor del Máster en Dirección de entidades financieras del IEB.

Pero vayamos por partes. Respecto al año pasado, Paypal es la compañía que supone una mayor amenaza para las entidades financieras. Es la tecnológica que tiene un mayor perfil financiero, sigue creciendo y transa más de 7,5 millones de dólares al día en 25 divisas diferentes. “A pesar de su conexión con el e-commerce, la verdadera actividad de Paypal es de naturaleza de pago, orientada a servicios de pago y dinero electrónico pudiendo llegar a ofrecer otros muchos productos financieros”, explica Antonio Herráiz, codirector del Programa Directivo en innovación y Tecnología financiera.



Pues bien, no es la única. Porque Apple y Google también han subido posiciones en el ranking. De hecho, la primera ha subido tras el lanzamiento del Apple Pay “que en sólo seis meses ha conseguido convertirse en líder de los pagos móviles en EEUU”, explica De la Cruz. De hecho, “si Apple sorprendiera con incursiones en negocios financieros (tarjetas, préstamos al consumo, pagos internacionales…) la mezcla de su reputación, la base de clientes de alto poder adquisitivo y su capacidad de innovación, representan un competidor inalcanzable para toda la banca actual.

Y es que, Apple no tiene clientes, tiene fans. Que además tienen un alto poder adquisitivo y mucha caja, en torno a 180.000 millones. Y ello sin olvidar que solo en el primer trimestre, tuvo un beneficio de 13.600 millones de dólares “que supone ganar más que toda la banca española junta”.  Esto le permite comprar e integrar empresas con más rapidez de lo que pueden hacerlo otras compañías. 

¿Y sobre Google? Destaca por su talento, la tecnología, porque tiene la capital suficiente y, lo más preciado, tiene gran información desde los usuarios y de las nuevas tendencias que podría utilizar a favor de los futuros clientes. El lanzamiento de Robin Hood, un bróker online gratuito en EEUU, no es más que un aviso a navegantes sobre por dónde podría estar el interés de este gigante.

Con algo menos de impacto, aunque también podrían ser actores de referencia si se lo proponen, Facebook y Amazon.
Y ¿para el próximo año? Apple, Google y Paypal seguirán estando en las tres primeras posiciones en tanto que Amazon tiene mucho potencial y Facebook dependerá del éxito de su plataforma de pagos lanzada recientemente. Un escenario que podría hacer que aparecieran nuevos actores, como Alibaba y la telco china TC.

En este escenario ¿qué puede hacer el sector financiero? El problema que tiene el sector financiero es que su core business está muy regulado y tiene un coste elevadísimo. Los bancos tienen talento, clientes y tecnología pero tienen que saber transformarlo. Es en esta parte – donde más rentabilidad existe con menos regulación – donde actúan las principales tecnológicas. No les interesa ser bancos como tal. Y hay un punto más: el cambio cultural. Advierten los expertos que una de las cosas que habría que cambiar es la mente del personal de banca en pro de una guerra por el talento digital.

El petróleo del siglo XXI son los datos

Aunque la penetración en España todavía es baja, el IEB cree que el impacto en la sociedad llegará de la mano del acceso a las nuevas tecnologías. Y aquí, España se coloca en segunda posición como país de mayor penetración de Smartphone. Y además, no hay que olvidar que una red social como Facebook está posicionándose en los servicios financieros apoyándose en el gran volumen de usuarios y sus servicios, que son gratuitos. Su mayor penetración dependerá de las limitaciones que pueda poner la regulación y de que Facebook, no tiene la imagen de seguridad que requiere un proveedor financiero.

De hecho, aunque no queremos darles nuestros datos a Google, según muestra NPS - que marca la recomendación de unos usuarios a otros sobre determinados servicios que ofrecen las compañías – los servicios que ofrece son tan buenos que lo recomendaríamos. “Esa es la fuente de progreso del sector financiero”. Estamos asistiendo a un cambio de paradigma donde tanto cliente como tecnología pasan a ser meras palancas.

Las plataformas tecnológicas, también a la vanguardia

Junto a estos actores, aparecen otros en escena: aquellas plataformas que utilizan la tecnología para crear dnuevos modelos de negocio. Nos refereimos al Crowdlending, cambio de divisa P2P, pagos internacionales, criptomonedas  - lideradas por BiCoin- y microcréditos.   Unas plataformas que son una realidad y que en España serán el espaldarazo para que comiencen a crecer en un país con el mayor número de plataformas aunque el más bajo en transacciones. Haciendo referencia a un informe del Banco Mundial, los expertos del IEB han dejado claro que desde 2009 a 2014, el crowdlending ha crecido un 1.000% a nivel mundial. 

Sobre las divisas digitales, los datos del primer trimestre en EEUU, en el que s han invertido 230 millones de dólares - deja en evidencia que interés, hay. Tanto bancos centrales como gobiernos empiezan a estudiar cómo podría impactar esas divisas y las entidades comienzan a invertir o a crear compañías de trabajo. "Y es que, se pueden invertir 20.000 millones de dólares en costes financieros utilizando la tecnología de las divisas digitales para transferir dinero de un país a otro", explica De la Cruz. 

Una situación que avala Herráiz que considera que esta es la disrupción más grande del sector y la banca está intentando aprender cómo utilizar esa tecnología en sus sistemas. 

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