Hace ahora aproximadamente diez años que, de la mano de la extinta Interdin, los CFDs desembarcaron en España. La realidad muestra que, desde su lanzamiento, la contratación ha crecido de manera exponencial y a día de hoy es uno de los productos más populares para los inversores minoristas.

Ahora que el mercado podría considerarse como ya maduro, surgen dudas sobre la conveniencia de que los particulares utilicen estos productos como vehículos de inversión y recientemente hemos escuchado y leído opiniones en el sentido de que pueden “no ser convenientes para clientes minoristas”

Lo cierto es que, en los últimos meses, los principales reguladores de cada país, han comenzado a limitar la operativa en CFDs y Forex, especialmente la protagonizada por el cliente retail.  

Como botón de muestra podemos exponer varias de las principales medidas que han implementado algunos de ellos

FCA (UK):

1) Apalancamiento máximo 50:1.

2) Si la experiencia del inversor es inferior a 12 meses, el apalancamiento máximo será 1:25.

3) Se prohíbe la promoción de bonus de bienvenida o por volumen de operaciones.

4) Se obliga a avisar taxativamente sobre el peligro de operar con estos productos.

 

AMF (Francia): Prohíbe la publicidad en Forex.

CBFA (Bélgica): Prohibición total de operar en CFDs y FX para clientes minoristas.

BAFIN (Alemania): El bróker deberá hacerse cargo de los posibles saldos negativos que incurran los clientes en su operativa.

CNMV (España): Lo considera un producto NO conveniente para el inversor minorista y el cliente que desee operarlo, deberá dar su consentimiento expreso para abrir posición en las dos primeras ejecuciones de CFDS y Forex.

Observando las diferentes medidas expuestas, podemos hacernos varias preguntas obvias sobre las que sería bueno reflexionar:

  1. ¿Son eficientes estas medidas?  
  2. ¿No debería regularse la operativa con CFDs y Forex de manera uniforme, por lo menos en los países de la UE?

En nuestra opinión, desde iBroker, las nuevas medidas tomadas, las que conciernen a nuestro regulador, estimamos que son correctas y necesarias, sobre todo porque no limita al inversor, dejándole elegir si desea operar o no, pero al considerarlo NO conveniente incide en la importancia de la formación y en el conocimiento de los riesgos inherentes del producto. Recordemos que es un producto complejo, apalancado y que se puede llegar a perder más del saldo total depositado en la cuenta del cliente.

Igualmente creemos que todas estas medidas van encaminadas también a reforzar la transparencia a la hora de emitir este tipo de productos, que es seguramente por donde la industria del brokerage encamine su futuro y que más tarde o temprano este se operen bajo el marco de un mercado regulado tal y como ocurre en los futuros, aunque si sería bueno, con la llegada de MIFID II una mayor homogeneidad entre los reguladores europeos.

Por lo tanto, y aunque se podría debatir bastante sobre cómo está cambiando el sector, y si estamos de acuerdo en las medidas de otros reguladores, lo cierto es que es un paso importante para la regulación de estos productos derivados y abre la veda para que se comercialicen de forma más transparente por parte de los emisores. A fin de cuentas, que es realmente lo que se plantea, la protección al inversor minorista saldrá reforzada.