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La marcha de la inflación, muy ligada a la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz y su reflejo en precio del petróleo, y la reacción de los bancos centrales a ese incremento de los precios son variables claves -según los analistas- para despejar la futura evolución del dólar frente al euro.

Además, destacan otros dos aspectos importantes que decidirán el par ente estas monedas. De un lado el mayor crecimiento de la economía estadounidense frente a la europea y la evolución de los flujos de capitales hacia los mercados estadounidenses. En este sentido, Mauro Ratto, cofundador y director de inversiones de Plenisfer Investments rechaza la idea de que la fortaleza de la divisa dependa exclusivamente de la salud de su PIB, apuntando a un fenómeno más profundo: el denominado “privilegio del dólar”, sustentado firmemente en la extraordinaria capacidad del sistema financiero estadounidense para absorber y atraer flujos de capital global.

27 billones en el dólar

El experto detalla que el mercado de bonos del Tesoro norteamericano sigue representando el concepto de activo libre de riesgo y la renta variable de ese país ha operado durante décadas como el motor de rentabilidad, liquidez y nuevos negocios, con lo que acapara más del 60% de la capitalización bursátil mundial. Para este experto, una corrección brusca de los mercados estadounidenses tendría un efecto negativo sobre el dólar. El dato que evidencia esta entrada de capitales es la Posición de Inversión Internacional Neta (PIIN) de los Estados Unidos, que ha subido hasta los 27 billones de dólares, experimentando una importante crecimiento desde los 20 billones registrados en el año 2020.

En esta misma línea se pronuncia David Rees, director de economía global de Schroders, en un reciente informe, ya que “el panorama macroeconómico a corto plazo sigue jugando a favor del dólar estadounidense”, aunque encuentra su talón de Aquiles a medio plazo “si el interés extranjero por los activos estadounidenses se desvanece”, indica.

A pesar de que la economía europea ha encajado con relativa entereza el impacto de la crisis energética iraní y el BCE ha actuado subiendo tipos, el analista de Schroders considera que el euro cotiza en niveles elevados en comparación con sus fundamentos económicos. Si la inflación de la eurozona sigue situándose por debajo de lo previsto y los inversores descartan nuevos aumentos de tipos por parte del BCE, el cruce euro/dólar podría aproximarse a la zona de 1,10 en los próximos meses.

El escenario central que maneja Schroders dibuja una trayectoria en dos fases: prevé que el dólar mantenga su racha ascendente durante 2026 para comenzar a retroceder de manera moderada a lo largo del año siguiente. Así, prevé que el euro cierre este año en 1,07 dólares y que alcance 1,12 dólares el próximo ejercicio.

Los analistas de Bankinter, por su parte,señalan que la moneda norteamericana se mantiene firme debido al tono marcadamente hawkish (duro) de la Reserva Federal y a unos precios de la energía que permanecen en niveles elevados a escala global. Mantienen su estimación para este año en una banda de 1,15/1,20, aunque advierten que el cruce se mantendrá cerca del umbral más bajo de dicho rango durante el tercer trimestre del año, incluso si se produce una reducción del riesgo geoestratégico global. Esta resistencia del dólar se en las expectativas del PIB: estiman que el de Estados Unidos crecerá un +2,3%, mientras que las proyecciones para la UEM apenas alcanzan un modesto +0,8%. Bankinter destaca que el consumo se ve impulsado por el efecto riqueza ante la buena marcha de los mercados de renta variable. Según datos de la propia Reserva Federal, el 46% del patrimonio financiero de las familias americanas está colocado en acciones. Una visión distinta a la de los otros expertos que hacen más hincapié en los flujos exteriores.

Por último, ante la persistencia inflacionaria, la entidad financiera ha decidido retrasar la expectativa de las primeras bajadas de tipos de interés hasta el año 2027. Bankinter prevé dos recortes que dejarían los Fed Funds en el 3,00%/3,25% con una ligera depreciación del dólar hasta la banda de 1,17/1,22 dólares por euro en 2027.

Por último, Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, aporta una perspectiva centrada en la vulnerabilidad a corto plazo del euro. Wewel argumenta que el contexto actual favorece un mayor endurecimiento de las condiciones monetarias en el territorio estadounidense, al tiempo que la eurozona se enfrenta a tensiones internas, por la ampliación de los diferenciales de rentabilidad de la deuda francesa respecto a la alemana.

El analista observa que, durante las últimas semanas, el euro se ha estabilizado frente al billete verde, en el rango de 1,13-1,15 dólares. Las intervenciones del Banco Central Europeo (BCE), que subió los tipos de interés e insinuó la posibilidad de un incremento adicional hacia finales de año, han evitado un desplome más severo del euro. No obstante, Wewel resalta que la persistencia inflacionaria en los Estados Unidos mantiene el diferencial de tipos a favor del dólar, incrementando la probabilidad de que la Fed retome una senda restrictiva, mientras que el BCE llevaría a cabo, a su juicio, un endurecimiento menor al descontado por los mercados. Considera que los diferenciales de crecimiento entre Estados Unidos y Europa ya están descontados por lo que cualquier mejoría en las cifras del Viejo Continente se reflejarán en un mayor empuje del euro.