Con preocupación y expectantes ante los acontecimientos que puedan sucederse, pero aguantando el tipo. La prudencia fue la principal característica de una jornada que ha transcurrido de
menos a más, gracias a las alzas experimetadas por Wall Street desde los primeros compases de negociación. Republicanos y demócratas siguen revueltos y nada se ha avanzado en torno al plan de rescate diseñado por el gobierno de George Bush, que se ha visto obligado a tranquilizar los ánimos de nuevo
y a lanzar otro mensaje de tranquilidad. Los acontecimientos comienzan a delatar a los culpables y cada vez está más claro que la economía se encuentra en un “momento crítico”. Así definió Bush la actual situación del sistema financiero. El presidente de EEUU reiteró la necesidad de que se adopten sin más demoras las medidas legislativas necesarias para evitar daños “dolorosos y duraderos”. Un escenario nebuloso que no evitó que Wall Street comenzara la jornada con avances moderados –y así continúa- . Los rumores despiertan de nuevo y los más optimistas auguran que tanto la Reserva Federal de EEUU y el Banco Central Europeo recortarán los tipos de interés por sorpresa. Sea como sea, y al margen de los avances que han favorecido los cazagangas, lo cierto es que la Comisión Europea ya no se las ve tan felices y mañana propondrá una norma para restringir las inversiones de los bancos en productos de alto riesgo. Además, podría dar el visto bueno para facilitar operaciones de salvamente de entidades financieras sin necesidad de pasar por el pleno. Una medida no exenta de polémica, que podría producirse sólo horas después de que el gobierno irlandés haya acordado una medida excepcional para tratar de calmar los nervios en el país. Así, garantizará los depósitos, bonos y deuda de los bancos nacionales durante al menos dos años, a pesar de que la Federación Europea de Banca(FEB) ha lanzado un mensaje de tranquilidad, asegurando que el sistema bancario europeo tiene solidez para sortear la crisis. Una declaración oficial que se producía después de conocer que el grupo financiero belga-francés Dexia ha sido la última firma en demandar respiración asistida. Los gobiernos de Bélgica, Francia y Luxemburgo han salido al rescate de la firma e inyectarán –junto a un grupo de inversores privados- cerca de 6.400 millones de euros. Problemas que no surgirán en la banca doméstica, según el ministro de economía. Pedro Solbes ha asegurado que los ciudadanos pueden estar “muy tranquilos” porque sus ahorros no corren peligro en ninguna de las entidades financieras españolas. Solbes ha adelantado que el gobierno pretende aumentar la emisión de deuda del conjunto de las administración públicas hasta el 38,8% del PIB, aunque –dice- seguirá en una posición “muy cómoda” en comparación con otros países de la Unión Europe. Sea como sea, lo cierto es que el prestigioso diario Financial Times -ese que hace no tantas semanas denominaba PIGS (cerdos), cuando hacía balance de las economías portuguesa, italiana, griega y española- dice ahora que España es un ejemplo a seguir porque nuestrto banco central ha aplicado una política rigurosa y previsora que ha contribuido a que el sistema financiero nacional pueda ahora “capear el temporal” y ha favorecido que el Banco Santander sea un “descarado superviviente” de la tormenta bancaria. Con todo, el Ibex35 cerró con avances del 0,38% hasta los 10.987 puntos. Gráfico Ibex35