Royal Bank of Scotland registró una pérdidas de 691 millones de libras, durante el primer semestre del año, lo que representa uno de los peores resultados de su hitoria después de que la entidad tuviera que amortizar cerca de 5.900 millones de libras en el valor de sus activos de riesgo. Sin embargo, las pérdidas son inferiores a los 1.200 millones que esperaba el mercado. El resultado recurrente del grupo fue de un beneficio de 5.100 millones de libras, un 3% más de lo previsto.