S&P y Fitch han bajado la calidad crediticia de 15 entidades españolas, entre las que se incluyen BBVA y Santander, a las que ambas agencias han recortado la nota un escalón.
El mayor castigo al sector bancario proviene de S&P, que ha recortado la calificación de la deuda a largo plazo de Santander, BBVA, Bankinter, Banco Sabadell, Ibercaja, BBK, la Kutxa y la patronal de las cajas (CECA). Además, pone en revisión negativa la calificación de CaixaBank y Bankia, al tiempo que amenaza con recortar la nota del Popular, tras anunciar su fusión con el Banco Pastor.

Fitch, en cambio, 'sólo' recorta la calificación a Santander, BBVA, Sabadell, Banesto, Popular, Caixabank, Guipuzcoano y la Caixa, por considerar que los bancos, generalmente, no deben tener una calificación mayor que el país en el que estén domiciliados.

En el caso de BBVA, los analistas de ambas agencias han recortado el ráting hasta ‘AA-‘, desde ‘AA’, con perspectiva negativa y confirman la calificación ‘a-1+’ a corto de la entidad. En el caso de Santander, S&P baja la nota al banco, así como a sus entidades subsidiarias Banesto, Santander Consumer y Santander UK, que pasan de ‘AA‘, desde ‘AA’ con perspectiva negativa. La agencia confirma la nota ‘A-1+’ a corto plazo. Fitch aplica la misma rebaja a la entidad presidida por Emilio Botín y a Banesto. Además, la agencia recorta la nota a Sabadell, Guipuzcoano Popular hasta 'BBB', desde 'A-', y a CaixaBank y la Caixa hasta 'A', desde 'A+'.

La calificación de Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Gipuzkoa y San Sebastián (Kutxa) pasa de 'A' hasta 'A-' con perspectiva negativa. Con esta decisión retira la nota de la Kutxa del proceso de revisión para una posible rebaja y lo sitúa simplemente en revisión, en la que ya se encontraba la de la Bilbao Bizkaia Kutxa (BBK). S&P recorta la nota de BBK hasta 'A-/A-2' desde 'A/A-1'; Bankinter, hasta 'A-/A-2' desde 'A/A-1', con perspectiva negativa; Banco Sabadell, hasta 'A-/A-2' desde 'A/A-1', con perspectiva negativa.

S&P mantiene la calificación 'A+' de Caixabank, 'A-' de la Caixa, 'A-' de Bankia y 'BBB-' de Banco Financiero y Ahorros (BFA), pero cambia la perspectiva de sus calificaciones desde 'estable' a 'negativa'. En cambio, S&P sitúa la calificación 'A-' de Popular en vigilancia con implicaciones negativas.

S&P también ha rebajado la nota a largo y corto plazo de la CECA hasta ‘A-/A-2', desde ‘A/A-1’, con perspectiva negativa. Las otras entidades a las que ha recortado el ráting son Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragon y Rioja (IberCaja), hasta 'A-/A-2' desde 'A/A-1', con perspectiva negativa, y le ha asignado la misma calificación a su recién creada filial bancaria.

El castigo masivo de la agencia de calificación al sector bancario español se debe a la merma en su previsión de crecimiento, así como al agotamiento que experimenta el mercado inmobiliario y a las turbulencias de los mercados de capital. Por todos estos factores S&P ha bajado la nota al sistema financiero español hasta ‘grupo 4’, desde ‘grupo 3’, dentro de la escala del 1 al 10 que emplea la agencia para medir la fortaleza del sector en función del riesgo país. Tras esta rebaja, el sistema financiero español tiene la misma categoría que el de países como la República Checa, Israel, Corea, México y Eslovaquia.