La dirección de Nissan y los sindicatos mantendrán mañana el primer encuentro ante la Administración después de que el 31 de marzo acabara el periodo de vigencia del plan de bajas voluntarias, que recabó unas 245 adhesiones y dejó todavía un excedente de unos 1.000 trabajadores en la factoría de Barcelona. La compañía reconoció entonces que el plan no había cubierto los objetivos --a pesar de destacar la salida de 650 personas de la fábrica en los últimos seis meses-- y anunció que estudiaría el escenario al que se enfrentaba para tener una plantilla adecuada a la carga productiva en septiembre como fecha límite, advirtiendo que tomaría "las decisiones necesarias", lo que abría la puerta a despidos, aunque la empresa declinó hablar de ERE.