Tras el anuncio de Fiat de no asistir a la reunión para la salvación de Opel prevista para esta tarde en la Cancillería alemana, también el fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna, el segundo inversor que quedaba en liza, amenaza con abandonar las negociaciones. Según informaciones de la página digital del diario alemán "Bild", las negociaciones que se están celebrando en el hotel Adlon de Berlín entre la cúpula de Magna y la de General Motors, la casa matriz de Opel, están a punto de fracasar. El rotativo cita a fuentes de las delegaciones, según las que General Motors aparentemente está plantando cada vez nuevas exigencias, lo que dificulta un eventual acuerdo.