A pesar de empezar el año con relativa tranquilidad en los mercados, las subastas de deuda han puesto de nuevo en alerta a los países más vulnerables (Grecia, Irlanda, Portugal y España). Además, esta semana conocíamos los primeros datos macro del año. 

Concretamente, el PMI servicios del mes de diciembre de la UE y de sus principales zonas. Mientras el de la zona euro, Alemania y Francia salía por encima de las previsiones y por encima de 50, el PMI de España se revisaba a la baja situándose en 46,2. Reflexión? Europa crece a dos velocidades. Mientras algunos países ya han empezado la recuperación, España es la excepción.

No obstante, el Gobierno prevé un crecimiento del 1,3% para el 2011 versus el 0,7% que estiman los expertos. Pero el problema continúa siendo la desconfianza y ésta nos puede seguir perjudicando, traduciéndose en nuevos ataques del capital especulativo contra la deuda pública española. Ni la voluntad de China de comprar deuda pública española la podemos entender como una solución a nuestros problemas, aunque sí un parche.
En primer lugar, todas las medidas están dirigidas a reducir el gasto más que en cómo emplearlo para ser más productivos. Además, este año va a ser complicado para el sector financiero español debido a la reestructuración prevista (conversiones de cajas en bancos, fusiones,…).

Por último, el difícil panorama económico en el que se encuentran las empresas españolas, que ven la necesidad de internacionalizarse para poder sobrevivir. Muchas de ellas, pertenecientes a un débil sector inmobiliario con un futuro todavía muy incierto y más aún, si tenemos en cuenta el fin de la deducción fiscal por compra a partir de este mes de enero, la falta de crédito para su financiación y el miedo por la posible pérdida de empleo.

Qué toca ahora? Que el Gobierno devuelva la confianza a los inversores a través de una mayor transparencia y determinación en las reformas que vaya a emprender como la de las pensiones o la laboral.

La idea del socialismo está muy bien pero ahora toca apostar por las empresas, por las exportaciones, facilitándoles el acceso al crédito y recuperar competitividad mediante el diferencial costes e ingresos laborales, ajuste que ya ha empezado en el sector público. Sin ingresos no hay gasto que valga!