La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos ha reiterado su preocupación por el débil crecimiento económico de la primera potencia del mundo entre octubre y noviembre. Los problemas del sector inmobiliario, donde existe un exceso de oferta ante tan poca demanda y los elevados precios de los alimentos y la energía son los principales enemigos a combatir. "La demanda de bienes inmuebles se mantuvo bastante deprimida. Las señales de una estabilización son escasas y aisladas en medio de una constante desaceleración," destaca la Fed en su 'Libro Beige' donde reúne las condiciones económicas del país. Según las conclusiones del banco central, no se "espera un repunte significativo en la construcción de casas hasta bien entrado el próximo año, como pronto".