Los bancos y las cajas de ahorros en España han dejado de ingresar 3.500 millones de euros en los últimos cinco años por la rebaja de las comisiones que han aplicado a los comercios por el uso de las tarjetas de pago.  El acuerdo auspiciado por la Administración que firmaron hace cinco años el sector financiero y el comercial estableció un descenso global del 60% de las tasas de intercambio que pagaban las tiendas por el uso de las tarjetas.
Así lo anunció hoy el director general adjunto y responsable del Área Tecnológica de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Agustín Márquez Dorsch, tras la presentación de la revista 'Perspectivas del Sistema Financiero' de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

En España, los consumidores abonan en la actualidad cerca del 40% de las transacciones comerciales mediante tarjeta de pago y el 16,5% del gasto familiar se hace a través de tarjetas, porcentaje inferior al que se registra en países como Reino Unido y Francia (35%).

El director adjunto de la CECA explicó que si las entidades financieras no cobran por el servicio de tarjetas de pago al comerciante deberían cobrárselo al titular de la misma, "que es mucho más sensible a este tipo de cargos" y podría optar por devolver el dinero de plástico al banco o caja.

Según Márquez, el uso de tarjetas de pago dinamiza la economía en general y favorece al comercio en particular, porque anima al consumidor a realizar compras espontáneas, sin planificar, al tiempo que permite pagar con financiación y de forma fraccionada.

Por otro lado, rechazó el "sobrecargo desproporcionado" que algunos establecimientos aplican al cliente por el pago mediante tarjeta en vez de en efectivo. "Algunos comercios han abusado", sostuvo Márquez.

LUCHA CONTRA EL DINERO NEGRO

Las tarjetas de pago "contribuyen a girar la rueda del consumo y de la economía", sostuvo el director general adjunto de la patronal de las cajas de ahorros, convencido de que su utilización no sólo ayuda a consumir, sino que además contribuye a luchar contra el dinero negro.

Aunque prefirió no aventurar qué volumen de economía sumergida y de fraude fiscal podría evitar la generalización del uso de tarjetas de pago y la eliminación del dinero en efectivo, Márquez aseveró que "el coste del efectivo lo padecen todos los ciudadanos".

En este sentido, incidió en que las tarjetas son una palanca del desarrollo de la economía que contribuye a la eficiencia productiva y a la seguridad en las transacciones, sobre todo con la migración del parque de tarjetas desde la banda magnética al sistema del chip EMV.

Ahora el 80% del dinero de plástico cuenta con este sistema chip y, según sus cálculos, la totalidad de las tarjetas podrían tener implantado este sistema en el primer trimestre de 2011, una innovación que ha supuesto una inversión global de más de 100 millones de euros a las entidades financieras.

SE REACTIVA EL CONSUMO

Por otro lado, consideró que el uso de tarjetas puede considerarse un indicador adelantado de consumo, y especificó que en diciembre creció un 6% en tasa interanual, lo que significa el primer incremento registrado desde el último trimestre de 2008 y contrasta con el descenso del 4% experimentado en el conjunto de 2009.

Asimismo, según los datos que maneja Funcas, un país podría ahorrar aproximadamente el 1% de su Producto Interior Bruto (PIB) de forma anual al pasar de un sistema totalmente basado en el papel a un sistema de pago de tipo electrónico.

Según especificó el director del gabinete de Análisis Financiero de Funcas, Santiago Carbó, este ahorro lo obtendrían las entidades financieras mediante eficiencias y reducciones de costes y lo trasladarían, previsiblemente y de forma voluntaria, a los consumidores.