Las entidades buscan un nuevo acuerdo a largo plazo con la constructora que reformule conceptos como los avales por Repsol y tenga en cuenta ingresos como la venta de Itínere, publica esta mañana el dario Expansión. La banca acreedora de Sacyr busca un acuerdo global con este grupo de construcción y servicios para reformular las condiciones de sus préstamos y darle un respiro a largo plazo. Las negociaciones, que están en una fase inicial, se intensificarán en los próximos días. Hay grandes temas sometidos a debate. Las garantías de los préstamos y los próximos ingresos extraordinarios, como los de la venta de Itínere, que aportará unos 1.200 millones de euros a las arcas de Sacyr, con lo que las cargas financieras de la constructora se reducirán por debajo de los 13.000 millones de euros. La banca, informa el diario,  ya está siendo condescendiente con Sacyr para aliviar su situación. De los 14.500 millones de deuda que tenía el grupo a diciembre de 2008, 5.079 millones siguen siendo del préstamo que la constructora contrajo para hacerse con el 20% de Repsol, en octubre de 2006.