Es la historia de nunca acabar. El primer ministro griego, Yorgos Papandreu, ha vuelto a abrir la caja de los truenos con el anuncio de un referendum para someter a la voluntad popular el paquete de medidas exigidas por el rescate europeo.

Las últimas semanas, los acuerdos alcanzados por los líderes europeos, incluyendo una quita del 50% en la deuda griega, había relajado mínimante las ventas. El interés en su bono a dos años se había 'moderado' al 80%.

La noticia del referéndum relanza las desinversiones, de forma que la rentabilidad exigida al bono griego alcanza de nuevo niveles insólitos, el 102%, por encima de la barrera del 100%

A más largo plazo, a diez años, el intrés de su deuda supera el 24%, lo que supone que su diferencial respecto a la deuda alemana supera con creces los 2.000 puntos básicos.