El responsable de General Motors para el Sudeste Asiático, Steve Carlisle, garantizó la estabilidad de la compañía filial en Tailandia, que emplea a 2.000 trabajadores, pese a que la empresa matriz se declarará hoy en bancarrota. Carlisle aseguró que la subsidiaria tailandesa de General Motors no sufrirá las consecuencias de la quiebra de la sociedad madre, con sede en la ciudad estadounidense de Detroit, porque ambas operan de manera independiente, según la edición digital del "Bangkok Post". Agregó que General Motors considera a Tailandia una plataforma importante para la venta de vehículos en el resto de Asia y anunció inversiones en el futuro para ampliar la producción, dado el potencial de crecimiento de la región.