La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings ha rebajado la nota de la deuda a largo plazo de Grecia, desde 'BBB+' hasta 'BBB-', lo que deja los bonos griegos al borde del grado especulativo o 'bono basura', algo que podría suceder a medio plazo después de que la agencia haya dejada abierta la posibilidad de nuevos recortes de callificación al otorgar una perspectiva "negativa" a la deuda de Grecia.
"La rebaja refleja la intensificación de los desafíos fiscales en respuesta al empeoramiento de las perspectivas de crecimiento y el aumento de los costes por intereses", precisó la agencia, que también ha tenido en cuenta las actuales incertidumbres respecto a la estrategia de financiación del Gobierno en un contexto de creciente volatilidad en el mercado.

En este sentido, la calificadora de riesgos destaca el pronunciado incremento en los tipos de interés a los que se enfrenta el Gobierno griego este año, junto con el deterioro de las perspectivas de crecimiento económico, harán "más difícil" para el Ejecutivo alcanzar sus objetivos fiscales de reducir el déficit al 8,7% este año.

Asimismo, Fitch señala que las presiones en el sistema bancario subrayan el negativo contagio de las preocupaciones sobre el riesgo país al conjunto de la economía griega, añade la agencia de 'rating'.

Por otro lado, Fitch reconoce la solidez del compromiso del Ejecutivo heleno respecto a los planes de consolidación fiscal, que han recibido el apoyo de sus socios de la eurozona, aunque advierte de que la credibilidad de estas medidas vendrá únicamente dada por la reducción del déficit en un periodo prolongado de tiempo.

Asimismo, la agencia apunta que la ausencia de claridad en el mecanismo de ayuda financiera a Grecia ha dificultado el acceso del país a los mercados de financiación a un coste asumible, minando la capacidad del Gobierno de cumplir sus objetivos fiscales.

No obstante, aunque Fitch considera que la ayuda financiera externa probablemente es inminente, la calificadora demanda mayor un programa "explícito" por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) para apuntalar la confianza de los mercados.