Endesa ha presentado sus resultados correspondientes al ejercicio 2025 en los que ha registrado un beneficio neto de 2.198 millones de euros en 2025, lo que supone un incremento del 16,4% con respecto a los al ejercicio anterior. Por su parte, el resultado bruto de explotación (Ebitda) de Endesa se ha situado a cierre de 2025 en los 5.756 millones de euros, con un alza del 8,7%.

Los ingresos de Endesa se han situado en 21.424 millones de euros, con un aumento del 0,5% frente a los 21.307 del ejercicio 2024. El resultado neto ordinario de la energética ha alcanzado a cierre del año pasado los 2.351 millones de euros, con un incremento del 18% frente al ejercicio anterior.

Las inversiones en renovables sumarán otros 3.000 millones, el 28% del total, y se guiarán por criterios selectivos y con foco en eólica e infraestructuras de almacenamiento, que sumarán conjuntamente 1.500MW de los 1.900MW que se prevé añadir a la base de generación renovable a cierre de 2028.

Con estos resultados, la energética propondrá en su próxima junta general de accionistas un aumento del dividendo previsto del 20%, hasta los 1,58 euros por acción. Un nivel que es también un 20% superior al abonado en el ejercicio previo.

La compañía busca liderar la transición energética y aprovechar las amplias oportunidades derivadas de la electrificación de la economía, que permitirán que la demanda eléctrica crezca a 315 TWh en 2030 -y hasta 520 TWh en 2040- desde los 269 TWh de cierre de 2025.

Plan Estratégico 2026-2028

El Plan Estratégico  2026-2028 que ha presentado la compañía hoy, eleva un 10% el volumen inversor respecto al plan anterior: 10.600 millones desde 9.600 millones -lo que ya fue récord histórico de Endesa desde que en 2014 opera con su actual perímetro, la Península Ibérica-.

Desde el punto de vista financiero, el plan estima que en torno al 85% del ebitda que se obtendrá en los tres próximos años (unos 18.000 millones de euros) está regulado o contratado, ya que deriva de negocios regulados o actividades ya comprometidas. Esto da una sólida visibilidad al mercado sobre el retorno de los activos y las inversiones de la empresa. Igualmente, se prevé un crecimiento medio anual de los resultados del 4% sustentado en el crecimiento en todos los negocios gracias al aumento de la inversión, el impulso a la productividad y la eficiencia. 

Las principales variables financieras a 2028 son: lograr que el resultado bruto de explotación crezca una media del 4% anual y se sitúe entre 6.200 y 6.500 millones; un beneficio ordinario neto de entre 2.500 y 2.600 millones, que se incrementaría igualmente un 4% anual en promedio; y situar la deuda neta en un rango de entre 14.000 y 15.000 millones, lo que supondría que la ratio de apalancamiento sería de 2,3 veces, desde 1,8 veces a final del pasado año.

El 80% de la inversión total de 10.600 millones se destinará a los dos grandes ámbitos de la transición energética: redes de distribución y renovables, que absorben 8.500 millones, un 10% más que en el plan anterior. El reparto de los recursos entre ambos negocios cambia, sin embargo, de manera relevante, ya que crece un 40% el volumen destinado a la red mientras que se reduce un 20% el dedicado a renovables (debido a la aproximación más selectiva a este tipo de inversiones y a que determinados proyectos han sido reagendados a fechas posteriores a este plan).

Redes de distribución

Más de la mitad de los recursos, 5.500 millones (el 40% más ya citado), se destinarán a reforzar la red eléctrica. Un escenario que se supedita a la aprobación del anunciado Real Decreto que permita elevar las inversiones por encima de los límites de inversión actuales y que se garantice el reconocimiento del 100% de las inversiones realizadas. Con ello se pretende abrir la puerta a más conexiones de nuevos clientes en un contexto de saturación generalizada de esta infraestructura en toda España y en las zonas de distribución de Endesa: 88% y 94%, respectivamente.

De hecho, en 2025 la compañía sólo pudo autorizar el 18% del total de solicitudes de conexión a su red de distribución, sobre un total de 26.000 MW en peticiones (nivel que duplica el pico de demanda de la red de distribución de Endesa, lo que da idea de la relevante demanda latente existente). La saturación de la red se ha convertido en una gran barrera para el crecimiento económico, la electrificación de la industria y la consecución de los objetivos de descarbonización.

Impulsar la inversión en redes es, por tanto, crítico para que España no deje pasar esta oportunidad estratégica de impulsar su crecimiento económico sostenible. La compañía entiende que el Gobierno es plenamente consciente de las severas restricciones existentes y confía en que el futuro Real Decreto que incrementará los límites de inversión abrirá espacio para acelerar el refuerzo de la red.

Cabe destacar igualmente que el 80% de las inversiones previstas en la red pasarán a formar parte de la base de activos regulados (RAB), que se incrementará así un 13% desde los 11.500 millones a cierre de 2025 hasta los 13.000 millones estimados a final de 2028.

Renovables

Las inversiones en renovables sumarán otros 3.000 millones, el 28% del total, y se guiarán por criterios selectivos y con foco en eólica e infraestructuras de almacenamiento, que sumarán conjuntamente 1.500MW de los 1.900MW que se prevé añadir a la base de generación renovable a cierre de 2028.

La producción renovable a cierre del periodo se situará así en 25,2 TWh desde los 17,7 TWh de final de 2025, gracias al alza de la potencia instalada hasta 13.200 MW eólicos, hidráulicos, solares y de almacenamiento. En conjunto, la estrategia pasa por mejorar la rentabilidad del mix de generación rebalanceando en favor de la eólica, con mejor perfil que la solar, y el almacenamiento, al tiempo que se mejora la productividad de los activos hidráulicos.

Junto a todo ello, Endesa ha configurado una plataforma conformada por hasta 3.000 MW de proyectos híbridos renovables en la Península Ibérica disponibles para firmar contratos de suministro a largo plazo (PPA), entre otros con centros de datos, conexiones de red para los operadores de esos centros, y suelo disponible para acelerar su implantación.

Destaca singularmente en este sentido el avance en algunos proyectos como el de transición justa de Pego (Portugal), cuya construcción está previsto que se inicie en 2027. Incorporará 600 MW de nueva capacidad híbrida renovable (eólica, solar y baterías), con una inversión estimada de 600 millones de euros. Su configuración híbrida permite un perfil energético cercano a la carga base, lo que lo hace muy adecuado para clientes a gran escala, como centros de datos.

Comercialización

El negocio de comercialización de electricidad y gas absorberá otros 900 millones. El refuerzo de la atención presencial, las alianzas como la cerrada con MasOrange para realizar ofertas cruzadas (plenamente operativa desde inicios de febrero), y la consecución de eficiencias para mantener la competitividad en un mercado muy desafiante serán los ejes clave de esta actividad.

Endesa espera que la apuesta por la atención presencial, unido a la reciente aprobación de la regulación que restringe las llamadas spam y la contratación telefónica, reducirá el fraude en esta actividad y ayudará a mejorar la tasa de cambio de clientes entre comercializadoras en el medio plazo. La compañía ha sumado, desde el cierre efectivo de la compra de Energía Colectiva a MasOrange el 9 de febrero de 2026, alrededor de 400.000 clientes eléctricos y prevé alcanzar gracias a ello los 6,7 millones en el mercado libre a cierre de 2028.

Papel de la energía nuclear

La compañía ha reiterado al mercado la necesidad de adaptar el plan de cierre de centrales nucleares acordado en 2019 a la evolución real del PNIEC, para reforzar la seguridad de suministro ante el retraso significativo en el cumplimiento de los objetivos de potencia eólica y de almacenamiento cara a 2030. La tecnología nuclear resulta la más competitiva y eficiente respecto a cualquier alternativa. En condiciones de igualdad fiscal respecto de otras tecnologías, el coste de sustituir el perfil de la nuclear por un mix de solar, baterías y centrales de gas resultaría ser el doble que el de la energía nuclear. Por ello, Endesa apuesta por extender su funcionamiento, en función del cumplimiento de las hipótesis del PNIEC, respecto de las fechas de cierre previstas para seguir aportando firmeza, y reduciendo costes y emisiones del sistema eléctrico.

En este sentido, se ha presentado la solicitud de prórroga de funcionamiento de los dos reactores de la central de Almaraz hasta 2030 ante el Ministerio de Transición Ecológica en noviembre pasado.

Visión a 2030

Endesa ha ofrecido además un avance de algunas métricas clave a final de la década, en concreto las más directamente relacionadas con la transición energética (renovables y redes) que permitan visualizar la capacidad de la empresa de captar las oportunidades de crecimiento de este proceso de transición. En concreto, confía en alcanzar una potencia instalada renovable de entre 14.000 y 15.000 MW contando con los activos que estarán en construcción ya en 2028, así como nueva potencia que irá destinada a cubrir el citado incremento de la demanda eléctrica. Además, espera situar la base de activos regulados en la red de distribución en 15.000 millones de euros, fruto del continuado esfuerzo inversor incluso más allá del final del plan 2026-2028; y estima que se mantendrá el alza anual promedio del 5% en el beneficio por acción desde 2,3 euros en 2025 hasta un rango entre 2,8 y 3 euros.

Además, la empresa cuenta con una flexibilidad del entorno de 5.000 millones de euros adicionales que podrían movilizarse sin comprometer la disciplina financiera (la ratio de apalancamiento de deuda neta respecto al ebitda, en caso de hacer uso de todo ese montante, se situaría en 3 veces, igualando el promedio de empresas comparables). Unos recursos que podrían emplearse en maximizar el aprovechamiento de las localizaciones de proyectos híbridos para captar el crecimiento previsto de demanda; en crecimiento vía compras selectivas alineadas con la estrategia a largo plazo y estrictos criterios de creación de valor; y en acelerar el despliegue de almacenamiento aprovechando las crecientes necesidades de tecnologías que den flexibilidad al sistema.

Todas estas oportunidades supondrán un mayor crecimiento de los beneficios, redundando en una mejora de la retribución al accionista.

Sostenibilidad y reducción de emisiones

La senda de reducción de emisiones se mantiene además tal y como se anunció en planes estratégicos anteriores, habiendo logrado una reducción de las emisiones absolutas (alcance 1, 2 y 3) a cierre de 2025 del 65% desde 2017, hasta 25 millones de toneladas de CO2 (de las que 7 millones proceden del negocio extrapeninsular, regulado y por tanto no gestionable por parte de la compañía). Para 2030 se mantiene la senda de reducción compatible con el escenario internacional de mantener el incremento de la temperatura del planeta en no más de 1,5 ºC. Así, a final de la década, las emisiones se situarían en 19 millones de toneladas de CO2, de las que 6 procederían de sistemas extrapeninsulares. Para 2040 se mantiene el objetivo de ser una compañía con cero emisiones en los negocios de generación y comercialización. Una ambición que se combina explícitamente con una perspectiva de transición justa para preservar el tejido económico y social de las áreas en las que Endesa opera.

Cuatro ejes clave

  • Crecimiento basado en actividades altamente predecibles y de bajo riesgo, con un foco claro en negocios y proyectos con visibilidad a largo plazo, flujos de caja estables y retornos sólidos.
  • La eficiencia como pilar central de la estrategia que permita impulsar el desempeño de la compañía y la competitividad.
  • Flexibilidad financiera que proporciona opciones sensatas de crecimiento y creación de valor, al tiempo que permite captar oportunidades atractivas y adaptarse a los cambios en el mercado.
  • Todo ello para converger en un objetivo único y claro: ofrecer un crecimiento de la rentabilidad sólido y atractivo para nuestros accionistas.