Enagás ya ha obtenido la declaración de impacto ambiental del gasoducto que unirá Baleares con la Península y espera haber recibido a finales de junio la autorización definitiva para el inicio del proyecto, aunque no iniciará la construcción hasta después del verano para respetar la campaña turística, aseguró el presidente del gestor técnico del sistema gasista, Antonio Llardén.
Llardén reiteró el objetivo de tener finalizado el proyecto en julio de 2009 y explicó que la inversión en el gasoducto alcanza los 490 millones, de los que ya se han destinado cerca de 100 millones a labores técnicas, estudios submarinos, trazado terrestre y, sobre todo, a la producción del tubo de acero construido por una empresa italiana y almacenado en la actualidad en Albacete. El presidente de la compañía valoró la colaboración de las administraciones en este proyecto y la disposición mostrada por ministerios como los de Industria y Medio Ambiente. Para poner en marcha este proyecto, Enagás ha tenido que adelantarse en muchos aspectos a la aprobación de los reguladores. La complejidad técnica que entraña obliga, entre otras cosas, a reservar un barco con cerca de dos o tres años de antelación para situar los tubos en el Mediterráneo. MÁS DE 300 KILÓMETROS DE TUBO. El gasoducto podrá transportar un caudal máximo de 676.000 metros cúbicos de gas e incluye tres proyectos significativos, que son el gasoducto de Montesa-Denia, la estación de compresión de Denia y el gasoducto submarino entre Denia, Ibiza y Mallorca. La longitud del tubo superará los 300 kilómetros. La declaración de impacto ambiental fue recibida el pasado 25 de abril, mientras que la declaración de autorización administrativa, que se encuentra pendiente, permitirá iniciar las obras, los trabajos en la costa y los movimientos de tierra. Entre la primavera y el otoño de 2008 se realizarán los movimientos de tierra, y en el segundo semestre de este mismo año concluirá el gasoducto entre Montesa y Denia. El tendido de tubos submarinos se realizará en el primer semestre de 2009, y la estación de compresión de Denia estará construida en el segundo semestre. Una vez acometida esta actuación, Baleares tendrá garantizado el suministro de gas natural para al menos los próximos 30 años. La presión del gas en el punto de llegada a Palma será de 80 bares, el doble de lo que necesitan las centrales energéticas para producir electricidad, para lo que es necesario que parta de Denia con una presión de 140 bares.