Todos los años, de forma recurrente, vuelve el debate de si es mejor la gestión activa o si el futuro pasa por la gestión pasiva.  Los expertos reconocen que no, a día de hoy no es una mejor que la otra, son estilos de gestión complementarios que parten de una misma premisa: tratar de batir a los índices de referencia. Y ahí da igual si se hace vía ETFS, fondos indexados o gestores que generen alfa consistentemente.

Entrevistamos a expertos del sector en un momento en el que la gestión pasiva ha captado, por segundo año consecutivo, más que la gestión activa. Una captación que, lejos de lo que se pudiera pensar, no se ha debido a la entrada del inversor particular en este tipo activos sino a que cada vez más el institucional utiliza la gestión pasiva como instrumento. Los datos son contundentes: en Estados Unidos, más del 35% de los activos de los fondos es gestión indexada mientras que en España “esta cifra no llega al 1% porque la distribución de fondos ha estado en manos de redes bancarias que no han vendido este producto porque no les interesaba porque no había margen de beneficio”, reconoce Martín Huete, fundador y Consejero de FinizensSergio Míguez, director de relaciones institucionales de EFPA España “empieza a darse un volumen relevante por parte de la gestión pasiva y ese cree que los fondos cotizados son ¼ del S&P500 y que sólo Vanguard – líder indiscutible junto con Blackrock en el auge de la gestión pasiva - controla el 6,8% de la capitalización del índice americano. Con lo que sí, esto empieza a ser relevante”.

 

 

De izda a dcha:

Felipe López (Self Bank), Unai Asenjo (Indexa Capital), Sergio Míguez( EFPA España), Aitor Jaúregui (BlackRock), Ana Guzman (Aberdeen), Pedro Coelho (UBS ETF), Martin Huete (Finizens), Silvia Morcillo (EI), Pablo Martínez (Amiral Gestion), Rafael Ciruelos (Diaphanum) y Miguel Ángel García (Ei).

La regulación, la desintermediación y los nuevos jugadores en este mercado están cambiando el escenario.  Ana Guzman, responsable de Aberdeen AM en España reconoce que esto no deja de ser una evolución más en la industria en la que el objetivo no es “colocar” un producto sino escuchar las necesidades del cliente y darle una solución con la estrategia que le ofrezca más valor. El debate se puede hacer sobre si ganan unos u otros pero la realidad es que ganamos todos porque la industria suma y crece”.   Aunque existe la consideración de que si un gestor se esfuerza lo puede hacer bien, no hay que olvidar que “una es espejo de la otra. Si un gestor lo hace mejor que la media, otro lo hará peor que la media. Eso es así, porque ese es el mercado”, reconoce Unai Asenjo, Socio y Fundador de Indexa Capital

Cuando se habla de las diferencias en ambos estilos de gestión, a menudo el debate se centra en rentabilidad y coste. A menudo los costes asociados a la inversión indexada son menores que los costes asociados a la gestión pasiva con lo que, a igual rentabilidad, menor rentabilidad en el caso de la gestión activa. Pero hay que mirar más allá.  Todos los inversores tienen necesidades distintas y “quizás para mí, la rentabilidad (o un mayor coste) no lo es tanto como que tenga a un gestor analizando compañías y que evite situaciones como las de Volkswagen o Popular solo por el hecho de tenerlo en el índice”. La indexación es otro de los temas en el candelero pues “hay índices muy eficientes, como el S&P500, que son más complicados de batir y tienes índices como el Ibex35, que es más fácil batirlo y, de hecho, muchos gestores los hacen. En el mundo de la gestión de activos Europea, hay mucha gestión pasiva que bate a los índices y una parte de gestión activa que dice en qué índices, riesgos y activos tienen que invertir el particular”, explica Rafael Ciruelos, socio director de Diaphanum. Ahí está la clave.  Como lo está el momento del ciclo en que nos encontramos. Miguel Ángel García- Ramos, analista de Estrategias de inversión reconoce que a nivel táctico “desde 2009 todo el mundo está encantado de estar indexado al S&P500 veremos cuando venga la gran corrección. Aquella gestión que sea capaz de anticiparse al ciclo y cubrir parte de la cartera, lo hará mucho mejor”.  La complicación ahí es tratar de adivinar qué gestor (o gestión) lo hará bien o qué mercado merece la pena en ese momento.  Porque evidentemente la gestión pasiva cae lo mismo que la gestión activa pero se recupera antes.  En este sentido, el director de Diaphanum expone que si “crees que la correlación de todos los activos va a aumentar, me metería en un índice. Si crees que la correlación entre activos va a disminuir, me iría a la gestión activa. Ahí sí creo que hay entornos”. Tal y como explica Felipe López-Galvez, analista de Self Bank "uno de los factores que ampliado la brecha de rentabilidad entre gestión activa y pasiva es la poca volatilidad que ha habido en el mercado los últimos años. A mayor volatilidad, mayores oportunidades para los buenos gestores de fondos".

De hecho, muchos inversores consideran erróneamente que si estaban invertidos en un producto de gestión pasiva caían menos que el índice. Es por ello que creo que “hay una parte de la inversión que está yendo a gestión pasiva que está basada en el desconocimiento del producto, que le está dando una serie de virtudes que tiene realmente. Eso es peligroso”, explica el director de relación con inversores de Amiral Gestion, Pablo Martínez quien cree que es una tendencia al alza. De hecho, el año pasado Vanguard estaba captando un billón de dólares al día, este año está captando dos y a cierre de septiembre de este año llevaba casi 300.000 millones. Hay una parte muy positiva de que vaya a gestión pasiva pues es una alternativa interesante como complemento a la gestión activa pero “me da miedo que esa tendencia no tenga fin. Creo que con el 50% de la industria en gestión pasiva, habría bastantes problemas para los inversores aunque bien es cierto que cuanta más gestión pasiva haya, más fácil para los gestores activos encontrar valores infravalorados”.

Más allá del porcentaje que dañe a una u otra gestión, del crecimiento que han mostrado los productos indexados o cuál es la que ofrece de forma consistente mayores rendimientos, de nuevo, la virtud está en la combinación de los dos tipos de gestión. Pedro Coelho, de USB ETF reconoce que el 80% de un éxito de una cartera viene del asset allocation (selección activos) y el 20% restante del instrumento utilizado. “El debate se centra hablando de qué instrumento es mejor o peor cuando lo fundamental es elegir bien los activos en los que se quiere invertir. Estamos viendo que en Europa los gestores profesionales combinan tanto la gestión pasiva como la activa para hacer un asset allocation que debe ser eficiente y añadir valor”.  El problema de esto, en palabras del experto de Finizens, es que “hay muchos asesores que tendrían difícil ganarse la vida con un 80-90% indiciado ya que con el asset allocation tienen que justificar dónde han puesto cada parte de la cartera”.

En ese sentido, los cambios regulatorios, impacto tecnológico…llevarán a un proceso de consolidación en la industria “que llevarán a una compresión de márgenes, tanto a nivel de fábrica como de distribución”, que provocará esa consolidación. En España, hay gestores reconocidos con track record interesante que seguirán existiendo pues aquí hablamos de selección natural: venimos de un ciclo de alta correlación entre los activos - renta fija, renta variable… - que ha complicado en cierto modo la obtención de alfa pero a medida que veamos más divergencia por parte de los bancos centrales habrá oportunidades para generarlo. Creo que hay un futuro brillante para la gestión activa pero sí habrá un proceso de consolidación en la industria”, explica Aitor Jaúregui, responsable de negocio de BlackRock en Iberia.

Y aquí entra Mifid2 pues la evolución de la industria, en cuanto a comisiones, la transparencia que hay que tener con el cliente…es lo que va a cambiar la industria en los próximos años.  Hay una tendencia al cobro por asesoramiento y la consecuencia de todo ello “es el auge de la gestión discrecional que traerá consigo un adopción creciente de la indexación porque con el “all in fee” (todo incluído en la comisión) terminará siendo menor de lo que se ofrecía hasta ahora y este vehículo permitirá al estor tener más margen y flexibilidad”, asume Jaúregui.  Con excepciones, eso sí. Porque buena parte del sector no cree que la gestión vaya a ser mucho más barata de lo que es ahora pues la industria generará comisiones nuevas por ejecución, depositaría… para cubrir ese gap y mantener los costes. Es ahí cuando se toma consciencia de la potencia que tiene la red de distribución.

Y un punto más: ahora “las redes no conviven con los ETFs y tendríamos que ser libres de poder ofrecérselo a los clientes así mejorará el asesoramiento”, explica Ciruelos. En este sentido, se están dando pasos, en 2016 la dirección general de tributos dijo que los ETF registrados en España con comercializadores eran traspasables pero lo que hace falta es que tanto plataformas como distribuidores desarrollen sus mecanismos para hacer efectivos los traspasados”.

Con todo esto, el cliente verá el papel del asesor mucho más claro que ahora y, por tanto, algo más transversal en el hecho de que se le faciliten soluciones. Es esencial “ir educando para poner en valor el papel del asesoramiento”, reconoce el experto de EFPA España. Y en la industria en general. Martin Huete habla de dos generaciones como las necesarias para que la gente comience a cambiar.