No sólo en España los políticos tienen que elegir entre los votos del electorado o tomar las medidas realmente necesarias para reactivar la economía de un país.
Hoy comienza en EEUU una carrera política de cara a las elecciones presidenciales del 2012 donde tanto demócratas como republicanos "lucharán" por el último voto del electorado, en unos momentos en los que la deuda pública de EEUU es histórica (en torno al 60% de su PIB).

Un reciente artículo de Nouriel Roubini publicado por el Financial Times comenta la escasa posibilidad que tiene EEUU de poner en marcha una política fiscal adecuada hasta el 2012 (año de las elecciones presidenciales). Veamos hasta qué punto esto podría retrasar la recuperación económica de dicho país, a través de un breve repaso de los conceptos de política fiscal.

Comencemos con una breve definición de lo que entendemos por Política Fiscal: se trata de aquel conjunto de medidas que toma un gobierno sobre los impuestos y el gasto público para ayudar a amortiguar las oscilaciones de los ciclos económicos (que lógicamente no son siempre los mismos) y con el fin de mantener una economía creciente de elevado empleo y con unas tasas de inflación moderadas.

Dentro de la misma podemos distinguir:

Política fiscal discrecional: es aquella en la que el gobierno modifica, a través de leyes, los tipos impositivos o los planes de gastos. Los principales instrumentos de actuación para poner en marcha este tipo de política fiscal son las obras públicas, los proyectos públicos de empleo y la intervención de los tipos impositivos.
     - Obras públicas: como por ejemplo la Works Progress Administration que proporcionó empleo a 3 millones de estadounidenses desempleados en 1935 en la construcción de hospitales, escuelas y carreteras. O más recientemente la ley que firmó George Bush (padre) en 1991 y que estipulaba la realización de proyectos de transporte por valor de 151,000 millones de dólares, con el fin de disminuir también la elevada tasa de paro que en ese momento era del 6.9%

     - Proyectos públicos de empleo: dichos programas tienen como fin contratar a trabajadores desempleados en el sector público durante un período de tiempo determinado. La idea es que esos trabajadores, al finalizar dicho proyecto puedan incorporarse al sector privado. En los años setenta se creó la Comprehensive Employment and Training Act (Ley General de Empleo y Formación) que llegó a crear 700,000 puestos de trabajo.

     - Intervención de los tipos impositivos: la reducción de los impuestos permiten reactivar la renta disponible de las unidades familiares y de esta manera incentivar el consumo. De este modo la tasa de paro debería reducirse al crearse más puestos de trabajo

Estabilizadores Automáticos: son principalmente las variaciones automáticas de los ingresos fiscales y las transferencias.

     - Variaciones automáticas de los ingresos fiscales: El sistema fiscal norteamericano depende de impuestos progresivos sobre la renta de de las personas y de las sociedades. Si por cualquier circunstancia la renta comienza a disminuir, los ingresos fiscales disminuyen de forma inmediata (aunque el congreso no altere los tipos impositivos). Por lo tanto si cae la producción, caen los ingresos fiscales, lo que amortiguará el descenso de las rentas personales (el tipo impositivo descenderá a un nivel más bajo). Por lo que se puede considerar que el sistema impositivo actual contribuye a la estabilidad macroeconómica, ya que los ingresos tienden a aumentar en las épocas inflacionistas y a disminuir en las épocas de recesión.

     - Programas de transferencias: el estado moderno de bienestar tiene un sistema de transferencias destinadas a complementar las rentas y atenuar las dificultades económicas. Por ejemplo el seguro de desempleo, el cual los trabajadores comienzan a recibir tan pronto como son suspendidos de empleo y se cancela una vez se reincorporan al mercado laboral.

Limitaciones de la Política Fiscal y comparación con la Política Monetaria

Pero no es oro todo lo que reluce. Volvamos a las obras públicas como vía de creación de empleo. La realidad nos dice que la creación de una gran obra pública (creación de un puente o una autopista), crea empleo, sí, pero con un largo desfase. Pueden pasar muchos años hasta que se contrate a todos los trabajadores que hacen falta (hay que diseñar planes, emitir permisos de construcción, expropiar y comprar terrenos, demoler edificaciones, etc..). Conclusión: los proyectos de obras públicas son más eficientes para luchar contra largas y profundas recesiones. Por lo que habría que pensar en qué punto de recuperación económica se encuentra EEUU en este momento.

En segundo lugar, y respecto a los estabilizadores automáticos, si bien es cierto que por un lado reducen las fluctuaciones del ciclo económico, por otro, no son capaces de eliminar completamente sus consecuencias negativas sobre la economía del país.

- Política Monetaria: todos estos inconvenientes contrastan con las posibilidades que ofrece la política monetaria discrecional. En primer lugar, ésta puede modificarse rápidamente, ya que la Reserva Federal es un organismo independiente y no necesita la aprobación de ninguna ley por parte del Congreso para modificar los tipos de interés o las condiciones crediticias. Además, dicha política monetaria ha demostrado ser eficaz tanto en ciclos de expansión como de contracción en la economía.

La mayoría de economistas norteamericanos prefiere la política monetaria como instrumento principal para lograr la estabilización a corto plazo. Roubini, gran defensor de políticas fiscales que incrementen los ingresos públicos vía impuestos, estará muy atento a las elecciones de hoy. Y seguro que tendrá muy en cuenta que aquellos políticos que defienden una subida de impuestos suelen perder las elecciones.

Finalizo con una encuesta realizada a los electores y publicada recientemente por el Wall Street Journal:



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