La guerra comercial ya está aquí. Este miércoles China respondió a Estados Unidos con aranceles del 25% a las importaciones de 106 productos estadounidenses por valor de 50.000 millones de dólares anuales, unos 40.750 millones de euros, entre los que figuran aviones, automóviles, soja, algodón o whisky estadounidense.

El Gobierno de Xi Jinping responde así a la amenaza lanzada por Washington de imponer tasas a 1.300 bienes fabricados en el gigante asiático también por valor de 50.000 millones de euros. Entre los productos ‘made in China’ vetados hay componentes tecnológicos, de la industria aeroespacial, semiconductores, baterías de litio, medicamentos, herramientas, armas… El Departamento de Comercio espera recaudar con esta medida unos 12.500 millones.

Las importaciones chinas en el mercado de Estados Unidos ascendieron en 2017 hasta los 505.600 millones, según los datos del Departamento de Comercio. El pasado año estas cifras aumentaron un 9% respecto a 2016, mientras que las exportaciones llegaron a los 130.400 millones con una subida del 12%. Por tanto, un déficit por cuenta corriente que trata de frenar Donald Trump de 375.200 millones.

Aunque no hay todavía fechas de entrada en vigor de estas medidas, China acudirá ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) dispuesta a plantar cara ante las medidas proteccionistas que trata de imponer Trump. Pekín ha impuesto las mayores sanciones a productos producidos en estados que se decantaron por el candidato republicano frente a Hillary Clinton, como la soja que supuso 14.000 millones de dólares a nivel de importantes, los automóviles llegaron a los 12.280 millones y las aeronaves a 9.500 millones.

Las grandes compañías estadounidenses como Apple, IBM o General Electric han intentado rebajar la tensión ambos gobiernos, aunque sin mucho éxito hasta ahora. Los mercados han recogido el proteccionismo de las dos economías más importantes del mundo con caídas generalizadas en los índices de Wall Street, pero también en los asiáticos y europeos. En lo que va de año el Dow Jones cae un 3,76%, el S&P 500 un 2,72% y el Nasdaq un 0,22%. El Euro Stoxx, por su parte, se deja un 4,85%, el Dax un 7,6% y el Nikkei japonés un 6,35%.

Ante esta dinámica proteccionista muchos son los inversores que se plantean qué hacer con sus inversiones en un momento como este de escalada de tensión geopolítica y comercial, de correcciones en los mercados de renta variable y vuelta de la volatilidad. El oro es uno de los activos refugio por antonomasia en los mercados y este escenario aumenta su atractivo y además se ha visto impulsado por la debilidad del dólar.

 

 

Los analistas de Bankinter apuntan que no ven “demasiado recorrido en su cotización ya que todavía prevalece un escenario de vigor en el crecimiento global y de normalización de las políticas monetarias. Por tanto, pensamos que su precio se moverá dentro del rango 1.250/1.350 dólares tanto en 2018 como en 2019. El riesgo de caída es limitado ya que el crecimiento de los emergentes, especialmente India, impulsa la demanda de oro”.

Otro de los activos que gana protagonismo en este escenario de incertidumbre es la renta fija, especialmente el bono estadounidense a diez años que consigue una TIR (Tasa Interna de Retorno) del 2,784%, cercano al 3%. “Vemos que el mercado se está comportando de forma defensiva, de hecho nosotros en la cartera de fondos de inversión que rota con más tranquilidad llevamos ya algunos meses quitando posiciones cíclicas y buscando refugio en activos monetarios y también hemos planteado tomar posiciones en activos de renta fija a largo plazo porque el bono de EEUU a diez años en el en torno del 3% es una oportunidad”, explica Luis Francisco Ruiz, director de análisis de Estrategias de Inversión.

En cuanto a los sectores económicos más beneficiados los analistas apuntan que serán aquellos a los que el gigante asiático estudia aplicar los aranceles. El acero europeo, al que finalmente no se le aplicará aranceles por parte de Estados Unidos, podría ser uno de los casos. “En caso de verse beneficiado algún sector, serían los que mayor volumen de exportación realicen a Estados Unidos como podría ser el caso del acero. Empresas como Acerinox y ArcelorMittal podrían verse beneficiadas”, apunta Antonio Sales, analista de XTB.

Sara Carbonell, responsable de ventas institucionales de CMC Markets, señala que “a pesar de que pueda haber ciertos productos que se puedan ver beneficiados por la batalla, como primera respuesta cortoplacista al sustituir China los productos de Estados Unidos por europeos como el sector de la automoción, el aeronáutico y el alimenticio, realmente el impacto de medio plazo será negativo, ya que la incertidumbre y el estrés que generará la guerra comercial puede crear nerviosismo en el mercado, y por tanto hacer caer las bolsas globales, como ya está pasando”.

“Probablemente se incrementen las exportaciones por parte de Europa de frutas, vino y algunos productos alimentarios como el cerdo. Pero insisto, esto es un efecto cortoplacista, un primer impacto. En el largo plazo una guerra comercial no beneficia a la economía mundial. La demanda de los productos afectados puede disminuir, y por tanto descender su precio, con las consecuencias que esto conllevaría en la economía; especialmente grave si pensamos en productos como el aluminio o el cobre, necesarios en los procesos de producción de muchas industrias de gran peso en la economía”, remarca Carbonell.

 

 

“En Europa podrían tener un empujón sectores como el farmacéutico, productores de comida, minería y metales, consumos básicos, utilities y el mundo de las telecomunicaciones”, destaca David Pina, analista colaborador de ActivTrades, aunque matiza que si se desencadena una escalada de las barreras comerciales en todo el mundo nadie se beneficiará, “en este tipo de guerras comerciales no suelen haber ganadores”. “La base del orden mundial es el comercio libre, y Europa puede ejercer un contrapeso a los EEUU, ya que, en referencia al comercio internacional, es el mayor bloque del mundo”, añade.

Entre los productores agrícolas que sustituirán a Estados Unidos en el mercado chino destacan Brasil y Argentina en las importantes de soja y maíz, aunque en los últimos meses la agricultura argentina viene lastrada por las sequías que se han producido en el país latinoamericano. El diario Infobae recoge que la fuerte sequía traería la peor cosecha de soja en la última década e incluso el ministro de Agroindustria reconoció “cuantiosas pérdidas” en el sector.

La renta variable tocada

Pese a que los mercados no han reaccionado bien a estas caídas, hay valores defensivos y no expuestos a ninguno de estos países que pueden seguir con el buen comportamiento que vienen realizando en los últimos meses cuando los temores proteccionistas ya estaban sobre el tablero. Es el caso de las socimis del Ibex 35, Colonial y Merlin Properties, con retornos del 16,8% y del 10,20% en 2018, respectivamente. La socimi catalana se revaloriza un 42,7% en los últimos doce meses, mientras que la compañía controlada por Banco Santander un 22,3%.

Merlin cuenta con un potencial de revalorización del 9% hasta los 13,07 euros, que es su precio objetivo, y cuenta con el aval del consenso de los analistas de forma mayoritaria: el 71% apuesta por comprar,  el 24% por mantener y el 7% por vender, según Bloomberg. Merlin Properties ofrece una visibilidad de resultados elevada, con una rentabilidad por dividendo superior (4,1%) y una valoración más atractiva que Colonial, según el departamento de análisis de Bankinter.

Los analistas de la entidad valoran positivamente la diversificación de la cartera de Colonial tras la adquisición de Axiare y la estrategia de inversión en desarrollo de nuevos activos. Su recorrido al alza está más ajustado hasta el precio objetivo de los 9,1 euros, y el consenso de los analistas se decanta por mantener al ser una de las acciones más caras por PER (ratio precio-beneficio) del Ibex 35, ya que se eleva hasta las 35 veces, sólo por detrás del PER de Cellnex que llega a las 70 veces.

 

 

Los motivos que impulsan las subidas de las socimis en el parqué se resumen en una econonomía como la española creciendo a un nivel del 3,1% y al tirón del mercado del alquiler tanto de oficinas como de naves, muy ligado al ciclo, como del residencial más ligado al cambio de tendencia que se está dando en la sociedad española. 

"La economía española está teniendo un momento dulce, el sector inmobiliario también, pero dentro del sector hay un ‘boom’, hay una explosión del sector residencial en alquiler. La razón por la que se está produciendo ese aumento es de diferente índole, por una parte cambios socioeconómicos, en la mentalidad, en los hábitos y costumbres de una parte importante de la población, sobre todo, de la gente más joven, que lógicamente con contratos de trabajo más inestables y donde la movilidad geográfica es un elemento fundamental no están apostando por la compra de viviendas", explica el consejero delegado de Témpore, la socimi de la Sareb que hizo su estreno en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) el martes.

En los indicadores técnicos de Estrategias de Inversión, que recogen el momento de un valor según sus últimas 200 sesiones en bolsa, Colonial cuenta con una nota de diez, mientras que Merlin consigue una puntuación de nueve.

Otros valores interesantes en estos indicadores son Amadeus y precisamente Bankinter. La tecnológica cuenta con una nota de diez y la entidad que preside Pedro Guerrero de ocho. Amadeus consigue una revalorización superior al 25% en los últimos doce meses, cuenta con un PER de 23,72 veces, cotiza a un precio por valor en libros de 9,94 veces y el consenso le da un potencial del 4% de subida hasta los 61 euros, según recoge FactSet.

Bankinter, por su parte, es el banco que mejor lo está haciendo en el Ibex en lo que va de año y acumula una subida del 6,16% y un 9,5% en los últimos doce meses. Bankinter tiene negocio en Portugal, pero es uno de los bancos españoles más ‘locales’ como CaixaBank o Bankia en comparación a las superestructura internacional que tienen Banco Santander o BBVA en la que el riesgo político y cambiario aumenta. Cuenta con un PER de 15,47 veces, cotiza a un precio por valor en libros de 1,72 y tiene un potencial alcista del 7% según el consenso que recoge FactSet.