El Gobierno alemán se defendió hoy de las críticas de otros países europeos por cómo está gestionando la negociación con General Motors y las autoridades estadounidenses para salvar a la división europea del gigante automovilístico y dejó claro que su iniciativa es "en beneficio de toda la UE". A su llegada a la reunión urgente convocada en Bruselas para analizar la situación en torno a Opel, la ministra sueca de Industria, Maud Olofsson, lo dejó claro: "no estoy siendo informada, y muchos otros ministros tampoco". Olofsson -en cuyo país General Motors controla la marca de coches de alta gama Saab, ya declarada insolvente- recordó que todos los países afectados por los problemas de Opel se comprometieron hace varios meses a "mantenerse unidos, seguir las reglas del juego e informarse" de cualquier medida o decisión.