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El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) afronta este jueves una nueva reunión de política monetaria. Los mercados descartan casi por completo que pueda haber una nueva subida de tipos, pero hay curiosidad de cómo prepara el terreno la presidenta, Christine Lagarde, para la cita de septiembre. Sobre todo, tras las renovadas tensiones en Oriente Medio.
El pasado mes de junio, el BCE subió los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta dejar el tipo de la facilidad de depósito en el 2,25%. Fue la primera subida acometida por la institución en casi tres años ante el impacto de la guerra de Oriente Medio. Las previsiones del staff auguraban además más inflación y menos crecimiento económico tanto para 2026 como para 2027, abriendo la puerta a más actuaciones en la política monetaria.

Pero los analistas parecen coincidir en que julio es demasiado pronto para ver otra subida de tipos. “Esperamos que el Banco Central Europeo (BCE) mantenga sin cambios el tipo de la facilidad de depósito (DFR) en el 2,25%, tras el aumento de 25 puntos básicos en junio”, resume la tesis mayoritaria Konstantin Veit, Portfolio Manager de PIMCO. “Esperamos una decisión unánime de mantener los tipos sin cambios, junto con un mensaje dependiente de los datos, sin comprometerse de antemano con una trayectoria para los tipos de interés y manteniendo su disposición a actuar”, explica el experto. No obstante, “nuestro escenario central sigue contemplando una subida adicional en septiembre”, matiza.
“Al no estar previstas nuevas proyecciones del equipo técnico hasta septiembre, es probable que el Consejo de Gobierno considere conveniente esperar, especialmente teniendo en cuenta los cambios significativos registrados en los mercados energéticos desde junio”, apunta Veit, que se hace eco de la caída de los precios del petróleo el pasado mes ante el memorando de entendimiento entre EEUU e Irán.
“Este escenario ha cambiado” en los últimos días, advierte Niall Scanlon, gestor de Carteras de Renta Fija en MIFL (Mediolaum International Funds). “El recrudecimiento de las hostilidades en Oriente Medio, junto con los ataques ucranianos contra infraestructuras energéticas rusas, ha vuelto a presionar al alza los precios de la energía. Aunque el precio del petróleo sigue próximo a los niveles contemplados en el escenario central y en los escenarios moderados del BCE publicados en junio, el aumento del precio del gas natural representa una preocupación mayor y mantiene sesgados al alza los riesgos para las perspectivas de inflación”.
“El escenario adverso que se dibuja los últimos días, con la reanudación de las hostilidades entre EEUU e Irán, y su efecto sobre los precios de la energía, parecen abocar a nuevas tensiones en la evolución de la inflación, y nos lleva a anticipar una nueva subida en el tipo de intervención para la reunión de septiembre, que dejaría la facilidad de depósito en el 2,50% para después de verano”, explica Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión.
Septiembre, con nuevas proyecciones y dos nuevos datos de inflación, “se perfila como el momento más probable para un nuevo movimiento de política monetaria, en caso de que resulte necesario un mayor endurecimiento”, coincide Scanlon.
Volviendo a la reunión de julio, y dado que la decisión está prácticamente descontada, “la atención se centrará en la rueda de prensa” de la presidenta Christine Lagarde, añade Scanlon. “Especialmente en cómo el Consejo de Gobierno valora la reciente escalada de las tensiones en Oriente Medio y su impacto sobre los precios del petróleo y del gas, así como en la forma en que contextualiza el entorno actual respecto a las proyecciones presentadas por el equipo técnico en junio”.
“Sin grandes sorpresas en los datos (la inflación es algo más débil, pero los datos de actividad siguen mostrando una economía resiliente) y con los precios de la energía cerca de las previsiones base del BCE, no hay suficiente urgencia para modificar los tipos ahora”, coinciden los analistas de Bank of America. “Aunque Lagarde no ofrecerá una orientación explícita sobre los próximos pasos, es probable que nos recuerde esos supuestos en el ejercicio de previsiones, un reconocimiento implícito de que habrá más subidas, salvo que se produzcan otras sorpresas”.
“Más allá de eso, cabe esperar un enfoque basado en la dependencia de los datos, la evaluación de cada reunión y la ausencia de un compromiso previo con una trayectoria de tipos concreta”.
La convicción de Bank of America es que, independientemente de si el BCE sube los tipos una o dos veces este año, los tipos de interés oficiales a finales de 2027 no superarán el 2%. ¿Por qué? “Seguimos pensando que la inflación será mucho menos persistente de lo que se teme. La forma de la actual crisis de los precios de la energía dista mucho de la de 2022”.
Pero no todos los expertos están convencidos en que habrá más subidas de tipos este año. Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank (gestora delegada de los fondos Swisscanto) se desmarca del consenso del mercado. “No esperamos que el BCE modifique su política esta semana y dudamos de que vaya a endurecerla en los próximos meses, salvo que el conflicto en Irán se intensifique. Si este escenario llegara a materializarse, prevemos un euro más débil, cotizando por debajo de 1,10 frente al dólar estadounidense”.
Esta visión también se ve respaldada “por las proyecciones para las elecciones legislativas de mitad de mandato en EEUU, previstas para noviembre, en las que los demócratas podrían obtener la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. Esto contribuiría a estabilizar la política económica mediante un sistema de contrapesos institucionales”.

